Por revistaeyn.com
Un nuevo informe de Naciones Unidas advierte que el cambio climático está intensificando los fenómenos extremos en América Latina y el Caribe, donde el calor récord, las sequías prolongadas, las inundaciones y los ciclones tropicales más intensos están agravando riesgos interconectados para la salud, el agua, la agricultura y los medios de vida.
América Latina y el Caribe vivieron en 2025 uno de los años más extremos de los que se tiene constancia, marcado por calor sin precedentes, sequías persistentes, lluvias torrenciales, ciclones devastadores y el retroceso acelerado de los glaciares andinos, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El informe advierte que el aumento de las temperaturas terrestres y oceánicas, la alteración del ciclo del agua y el deshielo están agravando riesgos que ya afectan la salud, el agua, la agricultura y los medios de vida en toda la región.
“Las señales de un clima cambiante son inequívocas en toda América Latina y el Caribe”, afirmó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo. “En este informe se evidencia el incremento de los riesgos, pero también el aumento de nuestra capacidad de anticipación y de actuación para salvar vidas y proteger medios de subsistencia”.
Según el informe, 2025 fue uno de los ocho años más cálidos jamás registrados en América Latina y el Caribe. Las olas de calor fueron recurrentes e intensas, con temperaturas muy por encima de los 40 °C en amplias zonas de América Central y América del Sur.
México experimentó algunos de los episodios más extremos con el ritmo de calentamiento más rápido de la región.
En Mexicali, los termómetros alcanzaron 52,7 °C, un récord nacional, mientras que múltiples olas de calor elevaron las temperaturas por encima de los 40 °C y 45 °C en distintas partes de Mesoamérica.
En Sudamérica, Brasil registró 44 °C en Río de Janeiro y Paraguay alcanzó 44,8 °C en Mariscal Estigarribia.
Impacto en la salud
El calor extremo también está generando una presión creciente sobre los sistemas de salud pública.
Según el informe, tomando datos de 17 países, se estima que entre 2012 y 2021 murieron unas 13.000 personas al año por causas relacionadas con el calor. Sin embargo, la OMM advierte que la cifra probablemente está subestimada debido a las limitaciones en los sistemas de registro y atribución de mortalidad.
“Las alertas tempranas meteorológicas deben integrarse sin demora en los sistemas que activan medidas de salud pública”, subrayó la organización.
Desde que comenzaron los registros en 1900, el período 1991-2025 muestra la tendencia de calentamiento más intensa en la región.
El informe también describe un ciclo del agua cada vez más extremo, con lluvias torrenciales más intensas y períodos secos más prolongados.
Las precipitaciones extremas y las inundaciones dejaron más de 110.000 personas afectadas en Perú y Ecuador, mientras que en México las inundaciones de octubre causaron 83 muertes y amplios daños en infraestructura.
Al mismo tiempo, la sequía alcanzó niveles severos en distintas zonas del continente. En su momento más crítico, hasta el 85 % del territorio mexicano se vio afectado por condiciones de sequía, mientras partes del Caribe enfrentaron una grave escasez de agua.
En partes del sur de América del Sur se registraron déficits de precipitaciones superiores al 40 %, lo que agravó las pérdidas agrícolas y elevó el riesgo de incendios forestales.
La región amazónica también mostró señales preocupantes, con temporadas secas más largas, eventos de lluvia más intensos y sequías más frecuentes en la Amazonía meridional y oriental.
Uno de los episodios más destructivos del año fue el huracán Melissa, el primero de categoría 5 registrado en tocar tierra en Jamaica.
El ciclón dejó 45 muertos y pérdidas económicas estimadas en US$8.800 millones, equivalentes a más del 41 % del producto interno bruto del país.
El informe señala que el calentamiento oceánico favorece una rápida intensificación de los ciclones tropicales, mientras el aumento del nivel del mar incrementa los riesgos para las comunidades costeras.
En algunas zonas del Caribe y del Atlántico tropical, el nivel del mar está aumentando más rápido que el promedio mundial.
Aunque el informe describe una región cada vez más expuesta a fenómenos extremos, también destaca avances en preparación y gestión del riesgo que están ayudando a reducir pérdidas humanas.