Por revistaeyn.com
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) refuerzan la coordinación y el apoyo a los gobiernos de América Latina y el Caribe, ante los pronósticos de El Niño.
El Niño podría empujar a más familias hacia una situación de vulnerabilidad, al provocar aridez en el Corredor Seco de Centroamérica y alterar los patrones de precipitación y temperatura en la región. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) sitúa la probabilidad de este fenómeno entre un 70% y un 80%, alcanzando su máxima intensidad a finales de año.
Las agencias también alertaron de que los elevados precios internacionales de combustibles, fertilizantes y alimentos pueden agravar la situación, al reducir el poder adquisitivo de las familias y aumentar la presión sobre los sistemas de protección social y las respuestas humanitarias.
El panel se inauguró con la presentación de Julian Baéz, Director de la Oficina Regional para las Américas de la OMM, quien alertó que el fenómeno se espera que tenga consecuencias moderadas a graves. El impacto previsto es aumento de precipitaciones en Sudamérica, lo que puede traducirse en inundaciones y un déficit de lluvias en Centroamérica y Norteamérica.
La preparación importa porque los presupuestos se reducen, pero las necesidades humanitarias impulsadas por el clima – y potencialmente por El Niño en los próximos meses- aumentan en todo el mundo.
En este sentido, con la cooperación de las Naciones Unidas, varios países de Centroamérica han activado planes de acción anticipatoria, al alcanzarse umbrales meteorológicos que indican riesgo de escasez de agua. Más de 76.000 personas ya se preparan, con mensajes prácticos, transferencias monetarias, distribución de granos básicos y el seguimiento de estaciones meteorológicas.
Así también, durante El Niño 2023–2024, se implementaron acciones anticipatorias en nueve países de la región, que beneficiaron a más de 100 mil personas en 250 comunidades rurales mediante transferencias monetarias, distribución de insumos agrícolas, rehabilitación de sistemas de agua, instalación de riego, brigadas de sanidad animal y fortalecimiento de capacidades locales.
En algunos países de Centroamérica, las intervenciones permitieron incrementos de hasta un 40 % en la producción de maíz y frijol, además de mejoras en seguridad alimentaria.
El Subdirector General y Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, René Orellana Halkyer, señaló que: “Desde la FAO, en coordinación con distintas agencias del Sistema de Naciones Unidas, hemos impulsado acciones que combinan capacidad técnica, presencia territorial, análisis prospectivo y articulación institucional para apoyar a los países antes de que las crisis se conviertan en emergencias humanitarias de gran escala. Nuestra visión es conectar ciencia, innovación, política pública y acción operativa, en los territorios que más lo requieren”.