Por David Salomón Amador *
Durante el año 2025, se observó cómo el valor del dólar perdió terreno como moneda de intercambio mundial. Esto como consecuencia de la unificación del bloques de países BRICS, cuya esencia es eliminar la dependencia de la divisa estadounidense mediante la creación de un sistema que permita transacciones comerciales directas entre sus miembros. Ante esta amenaza de depreciación, el gobierno del presidente Trump ha solicitado a la Reserva Federal ajustes en los tipos de interés para fomentar el consumo interno y generar empleo, indicadores clave de la estabilidad económica del país del norte.
Con la intervención de EEUU en Venezuela, habrá repercusiones, sin embargo el petróleo será uno, porque si bien es cierto que habrá inversiones en la infraestructura obsoleta del rubro en Venezuela, también es cierto que esas inversiones tendrán un alto costo para la economía venezolana, claramente el objetivo real del gobierno americano, es el manejo y control del 100% del petróleo, con la finalidad de tener reservas accesibles en caso de eventuales problemas por guerras, incremento en el consumo de tal producto, que dicho petróleo no fuera a caer en manos de rusos o chinos, y con ello generar dependencia de estos países en la adquisición del oro negro. de países fuera del continente americano.
Es probable que las grandes petroleras realicen inversiones condicionadas a la exclusividad de compra, adquiriendo el crudo a precios inferiores a los del mercado internacional. Esto les permitiría márgenes de utilidad suficientes para recuperar su capital en tiempo récord.
Por otro lado, el gobierno estadounidense ha volcado su interés hacia las llamadas "tierras raras", minerales críticos para las tecnologías modernas. Aunque no se conoce su existencia significativa en Centroamérica, el Cono Sur —especialmente el «triángulo» formado por Argentina, Chile y Paraguay— posee yacimientos enormes. Estos componentes son vitales para las energías renovables, telefonía móvil, vehículos eléctricos e industria militar. La dominancia sobre estos elementos es hoy una prioridad estratégica, especialmente ante la vanguardia que China ha tomado en su industrialización.
En cuanto a Centroamérica, las políticas de seguridad interna de EEUU y el endurecimiento de ICE provocarán, previsiblemente, un aumento inmediato en el envío de remesas por el temor de los migrantes a ser detenidos o deportados. Aunque esto inyectará dólares al Triángulo Norte, el anuncio de un impuesto del 1 % a los envíos a partir de diciembre impactará directamente en economías como las de Guatemala, El Salvador y Honduras, donde las remesas representan entre el 13 % y el 15 % del PIB. Asimismo, ningún gobierno de la región está preparado para una repatriación masiva; la reinserción laboral de estas personas en sectores como la construcción es una incertidumbre que podría generar crisis sociales complejas.
Lo que se podría vislumbrar en 2026 es un juego geopolítico, donde EEUU tratara de dominar su esencia en los países Latinoamericanos y consecuentemente establecer relaciones que tengan más un beneficio propio que para los países de Latinoamérica; la incidencia especialmente de China no es del agrado del actual mandatario de la Casa Blanca, por ello es la búsqueda de tener accesible, petróleo, los insumos de tierras raras y que el flujo de dólares no cambien para que no se deprecie como la moneda dura de intercambió mundial.
*David Salomón Amador, MBA con 25 años Experiencia en Sector Financiero.