Centroamérica & Mundo

Trump firma el mayor retroceso climático de la historia ¿Qué implica para América Latina?

La revocación del dictamen que sustentaba la regulación federal de gases de efecto invernadero promete un ahorro estimado en US$ 1,3 billones en costos de cumplimiento, principalmente en el sector automotriz y energético.

2026-02-11

Por revistaeyn.com

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializó en las últimas horas una de las acciones de desregulación más profundas de la historia reciente del país al cancelar la “Endangerment Finding” de 2009, la determinación que sirve como base legal para regular las emisiones de gases de efecto invernadero bajo la Clean Air Act.

La decisión, impulsada por la Administración de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y presentada como un alivio para industrias y consumidores, promete un ahorro estimado en US$ 1,3 billones en costos regulatorios, principalmente derivados de estándares de emisiones para vehículos y otras normas federales que apuntan a limitar las emisiones contaminantes.

¿Qué se derogó y por qué es histórico?

La Endangerment Finding —emitida durante la presidencia de Barack Obama— estableció que seis gases, entre ellos dióxido de carbono y metano, representan un riesgo para la salud y el bienestar públicos debido a su papel en el cambio climático, facultando a la EPA a regularlos bajo ley federal.

¿Qué dijo Donald Trump ante el Congreso de Estados Unidos?

Esta determinación sirvió de base legal para una amplia gama de políticas que incluían estándares de emisiones de automóviles, límites para plantas de energía y otras fuentes industriales.

Con la revocación formal de este pilar legal, la EPA pierde esa autoridad fundamental y, según la Casa Blanca, allana el camino para eliminar o debilitar medidas que, en su conjunto, habían generado costos regulatorios significativos para industrias y consumidores en Estados Unidos.

El cálculo de Trump —US$ 1,3 billones en ahorro— se basa principalmente en eliminar requisitos de cumplimiento para fabricantes de vehículos y otros sectores sujetos a normas federales de emisiones, incluyendo medición, reporte, certificación y otras obligaciones que, según la administración, “asfixiaban” la economía.

Desregulación por sectores

El cambio impactará inicialmente a los estándares de emisiones de vehículos, donde la EPA proyecta un ahorro promedio por unidad de más de US$ 2.400 para automóviles, SUVs y camiones nuevos.

Pero su alcance puede ser mucho mayor: la determinación eliminada era el soporte legal clave para prácticamente todas las regulaciones climáticas federales relacionadas con gases de efecto invernadero. Eso incluye normas vinculadas con centrales eléctricas, industrias intensivas en energía y operaciones de petróleo y gas. Aunque la rescisión no borra automáticamente todas esas reglas, socava la autoridad de la EPA para mantenerlas o imponer nuevas en el futuro.

La decisión también se enmarca en una estrategia más amplia de este gobierno para desmantelar la arquitectura climática federal, empezando por la orden ejecutiva con la que Trump asumió el poder en enero de 2025, instruyendo una evaluación legal de la Endangerment Finding y abriendo el camino a su eventual desaparición.

Ahorro económico vs. riesgos ambientales

Mientras la Casa Blanca destaca los beneficios económicos de la desregulación, sectores ambientales, científicos y algunos analistas advierten que el cálculo ignora impactos adversos. Grupos como Earthjustice, Natural Resources Defense Council y la Environmental Defense Fund han prometido desafiar la medida en tribunales, argumentando que el retroceso ignora evidencia científica abrumadora sobre los daños del cambio climático y las consecuencias para la salud pública.

EEUU se prepara para una tormenta de nieve y Trump la aprovecha para negar el cambio climático

Además, según análisis previos publicados por agencias de noticias especializadas, las normas que se sostienen sobre la determinación original podrían, de haberse implementado plenamente, haber evitado decenas de miles de muertes prematuras y ahorrado cientos de miles de millones de dólares en costos de salud y daños climáticos cada año.

Impacto en empresas latinoamericanas

Para las empresas con operaciones o vínculos comerciales con Estados Unidos, la medida representa una recalibración importante del riesgo regulatorio, pero no necesariamente un cambio de paradigma global:

-Ventaja competitiva en costos en el corto plazo: Sectores intensivos en regulación climática —automotriz, energía, manufactura— pueden experimentar menor presión de cumplimiento en el mercado estadounidense, con potenciales beneficios en estructura de costos y competitividad frente a competidores con mayores cargas regulatorias internas.

-Incremento de incertidumbre legal y normativa: La rescisión puede desencadenar largos litigios y debates judiciales que prolonguen la incertidumbre regulatoria en EE.UU., lo que complica la planificación a mediano plazo y la evaluación de inversiones vinculadas a tecnologías limpias y emisiones.

-Persistencia de mercados globales verdes: Aunque la autoridad federal disminuya en EE.UU., los estándares de sostenibilidad privados, los requisitos en mercados europeos y asiáticos, así como las condiciones impuestas por grandes compradores institucionales, siguen apuntando a una transición hacia menor intensidad de carbono.

-Estados y reguladores subnacionales: En ausencia o debilitamiento de regulaciones federales, estados como California y otras jurisdicciones podrían intensificar sus propios estándares, creando un mosaico regulatorio fragmentado que las empresas deberán navegar cuidadosamente.

En este contexto, la lectura estratégica para los directorios y equipos de sustentabilidad es clara: no se trata de una “desconexión” del cambio climático como factor de negocios, sino de una reconfiguración de cómo, dónde y con qué intensidad se regula. El foco se desplaza paradigmáticamente del cumplimiento federal hacia la competitividad internacional, la gestión de riesgos y las expectativas de mercados y financistas globales.

Escenario futuro e implicaciones globales

La decisión de Trump puede marcar un punto de inflexión en la política energética y climática de EE.UU., pero no elimina el desafío climático global ni los incentivos económicos que empujan a la descarbonización. En sectores como energía renovable, tecnologías limpias y eficiencia industrial, la dinámica de mercado y las exigencias de sostenibilidad corporativas y de inversores continúan robustas.

Para América Latina, donde muchos países buscan alinearse con compromisos climáticos internacionales y atraer inversiones verdes, la jugada estadounidense no modifica la dirección global del cambio climático, pero sí introduce un mayor escrutinio sobre cómo equilibrar competitividad con responsabilidad ambiental en una economía cada vez más interconectada.

Fuentes consultadas Información basada en reportes y coberturas de: Reuters / CNN / The Washington Post / The Wall Street Journal / Associated Press (AP)

Redacción web
revistaeyn.com
Redacción digital

Sitio web de la Revista Estrategia & Negocios. La puerta a la realidad centroamericana para el mundo.

12 ejemplares al año por $75

SUSCRIBIRSE