Por revistaeyn.com
El sector farmacéutico minorista en América Latina atraviesa una transformación estructural que va más allá del mostrador.
Impulsadas por cambios demográficos, presión económica, digitalización acelerada y una mayor conciencia sanitaria del consumidor, las farmacias están redefiniendo su rol dentro del ecosistema de salud regional.
De acuerdo con análisis recientes de McKinsey & Company, el modelo tradicional de farmacia —centrado en la dispensación de medicamentos— está evolucionando hacia un formato híbrido que combina retail, servicios clínicos de baja complejidad y plataformas digitales.
Este cambio ocurre en un contexto particularmente desafiante: América Latina mantiene costos de atención médica relativamente altos en comparación con otras regiones y presenta brechas significativas de acceso.
Demografía y acceso: una oportunidad estructural
La región enfrenta un proceso de envejecimiento progresivo, descenso de tasas de fertilidad y crecimiento sostenido de enfermedades crónicas. Esta dinámica incrementa la demanda de servicios de salud continuos y de proximidad.
Según la encuesta regional de McKinsey (2.500 consumidores en 14 países), el 62% de quienes postergaron atención médica lo hicieron por barreras de acceso, costos elevados o falta de información.
En este escenario, las farmacias emergen como el punto de contacto sanitario más cercano y accesible para millones de personas.
Para 2025–2026, las consultoras coinciden en que el crecimiento del sector no estará exclusivamente en la venta de medicamentos, sino en la ampliación de servicios de baja complejidad: vacunación, monitoreo de enfermedades crónicas, teleconsultas, chequeos básicos y programas de adherencia terapéutica.
Las cadenas que logren integrar estos servicios sin complejizar su operación tendrán una ventaja competitiva clara.
Omnicanalidad y datos
El consumidor latinoamericano de farmacia ya no es exclusivamente presencial. McKinsey señala que el 25% de los encuestados compra medicamentos online con frecuencia o siempre, una cifra aún incipiente pero en expansión, especialmente entre compradores recurrentes y pacientes crónicos.
De cara a 2026, la consolidación de modelos omnicanal será decisiva. No se trata solo de e-commerce, sino de integrar apps, programas de fidelización, recarga automática de recetas, recordatorios digitales y entregas rápidas.
Consultoras como Bain y Deloitte destacan que los datos generados por estos puntos de contacto permiten:
-Aumentar la frecuencia de compra.
-Mejorar la adherencia a tratamientos.
-Diseñar promociones personalizadas.
-Optimizar inventarios mediante analítica predictiva.
En un negocio históricamente de márgenes ajustados, la inteligencia de datos puede convertirse en el principal diferencial competitivo.
Conveniencia y disponibilidad
El 75% de los consumidores prefiere la farmacia más cercana, y casi el 70% tarda menos de 10 minutos en llegar a su punto habitual, según McKinsey. La capilaridad sigue siendo una fortaleza estructural del sector.
Sin embargo, el verdadero desafío no es solo estar cerca, sino tener stock. El 40% de los consumidores que no consiguieron un medicamento recetado atribuyó la causa a quiebres de inventario.
En 2025, la eficiencia logística y la resiliencia de la cadena de suministro son temas prioritarios en los directorios del sector.
IQVIA y PwC advierten que las cadenas que incorporen herramientas de inteligencia artificial para pronóstico de demanda y reposición automática podrán reducir pérdidas por quiebre y capital inmovilizado, mejorando rotación y rentabilidad.
Precio, genéricos y presión sobre márgenes
La sensibilidad al precio es un rasgo estructural del mercado latinoamericano. Casi el 40% de los consumidores cambió de farmacia en los últimos cinco años, en parte por costos elevados.
El avance de los medicamentos genéricos es una de las tendencias más claras: hoy representan cerca del 48% del mercado de prescripción y el 45% de los pedidos online en la región. Para 2026, se espera que continúen ganando participación, especialmente en pacientes crónicos.
Esto genera una tensión estratégica: el mix entre genéricos, genéricos de marca e innovadores será determinante para sostener margen bruto. Las cadenas que desarrollen marcas propias sólidas o acuerdos estratégicos con laboratorios podrán capturar mayor valor.
Nuevos servicios y modelos de suscripción
Más de la mitad de los consumidores latinoamericanos manifiesta interés en servicios adicionales vinculados a salud preventiva, equipamiento médico, nutrición, salud mental o dermatología. Existe también disposición a pagar membresías que integren beneficios y servicios.
En línea con tendencias observadas en Estados Unidos y Europa, los modelos de suscripción y ecosistemas de bienestar podrían consolidarse en América Latina hacia 2026. Las alternativas estratégicas incluyen:
Desarrollo interno de servicios clínicos.Alianzas con healthtech.Integración con plataformas de telemedicina.Licenciamiento de marcas especializadas.
El desafío no es solo comercial, sino operativo: infraestructura, talento clínico, cumplimiento regulatorio y estándares de calidad serán factores críticos.
Consolidación y mirada inversora
El sector farmacéutico minorista en América Latina sigue fragmentado en varios mercados, aunque se observa una tendencia a la consolidación regional. Para inversores, el atractivo radica en:
-Flujo de caja relativamente estable.
Alta recurrencia de consumo.
-Potencial de expansión en servicios.
-Digitalización aún en etapa de maduración.
Sin embargo, la presión sobre márgenes, la regulación de precios y la competencia informal en algunos países agregan complejidad.
Cinco preguntas estratégicas
De acuerdo con McKinsey, los líderes del sector deberían preguntarse:
1.¿Están preparados para asumir un rol más relevante dentro del ecosistema de salud?
2.¿Existe una estrategia integral de lealtad que combine precio, experiencia y datos?
3.¿Se está construyendo un ecosistema digital más allá del e-commerce?
4.¿La cadena de suministro es resiliente y predictiva?
5.¿El portafolio de productos está optimizado entre genéricos, marcas propias e innovadores?
El futuro de las farmacias en América Latina no dependerá únicamente de vender medicamentos, sino de su capacidad para convertirse en plataformas integradas de salud accesible, conveniente y digitalmente conectada.
Quienes entiendan esta transición como una transformación estructural —y no solo como una mejora incremental— serán los que capitalicen el crecimiento hacia 2026.