Por revistaeyn.com
La economía de Estados Unidos cerró 2025 con un crecimiento más débil de lo estimado inicialmente. El Producto Interno Bruto (PIB) avanzó 0,2 % en el cuarto trimestre frente al trimestre anterior, mientras que la expansión anualizada fue de 0,7 %, la mitad de lo anticipado en la primera estimación oficial.
Los datos revisados fueron publicados por el Bureau of Economic Analysis (BEA), que también ajustó ligeramente a la baja el crecimiento del conjunto del año: la economía estadounidense creció 2,1 % en 2025, frente al 2,8 % registrado en 2024.
El recorte refleja un cierre de año más débil de lo previsto para la mayor economía del mundo, con señales de moderación en varios de sus motores tradicionales de crecimiento.
Consumo y exportaciones pierden impulso
El informe revisado muestra que el crecimiento fue afectado principalmente por tres factores: menor gasto de los consumidores, caída de las exportaciones y una reducción significativa del gasto público.
El consumo —responsable de cerca del 70 % del PIB estadounidense— creció a un ritmo más moderado, mientras que las exportaciones cayeron 3,3 %, un deterioro mayor al estimado inicialmente.
La inversión empresarial también fue revisada a la baja, lo que confirma que el impulso que había mostrado la economía estadounidense durante buena parte de 2024 comenzó a perder fuerza hacia finales de 2025.
El impacto del cierre del gobierno
Uno de los factores más relevantes detrás de la revisión del PIB fue el cierre del Gobierno federal que afectó a la administración estadounidense durante el último trimestre del año.
Durante ese período, el gasto federal cayó con fuerza —alrededor de 16,7 % en términos anualizados— lo que restó más de un punto porcentual al crecimiento económico trimestral.
La contracción del gasto público, particularmente en defensa y servicios federales, amplificó el impacto de la desaceleración que ya mostraban algunos indicadores de actividad.
Una economía que pierde velocidad
La revisión del crecimiento también confirma la magnitud de la desaceleración respecto al trimestre anterior.
En el tercer trimestre de 2025, la economía estadounidense había crecido 4,4 % anualizado, lo que evidencia un frenazo significativo en el último tramo del año.
En conjunto, los datos sugieren que la economía estadounidense terminó 2025 en una posición más frágil de lo que anticipaban los analistas, en medio de un contexto marcado por tensiones comerciales, volatilidad energética y el impacto del cierre gubernamental.
Implicaciones para la Reserva Federal
La evolución del PIB llega en un momento clave para la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos.
El crecimiento, junto con la inflación y el mercado laboral, constituye uno de los principales indicadores que la Fed evalúa al definir la trayectoria de las tasas de interés.
Con una economía que sigue expandiéndose pero a menor ritmo, el banco central enfrenta un equilibrio complejo: evitar un enfriamiento excesivo del crecimiento sin relajar demasiado pronto la política monetaria en un contexto aún marcado por presiones inflacionarias.
Lo que significa para Centroamérica
Para las economías de Centroamérica, el enfriamiento del crecimiento estadounidense tiene implicaciones directas.
Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial, destino de exportaciones y fuente de inversión y remesas para la región. Un menor dinamismo en el consumo estadounidense puede traducirse en una demanda más moderada de manufacturas, alimentos y servicios provenientes de Centroamérica.
Al mismo tiempo, un crecimiento más débil podría aumentar la presión para que la Reserva Federal recorte tasas más adelante, un factor que influye en los flujos de capital hacia mercados emergentes.