Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
La agencia internacional Fitch Ratings confirmó la calificación de riesgo soberano de Nicaragua en “B” con perspectiva estable, respaldada por la solidez de sus cuentas fiscales y externas, aunque advirtió sobre riesgos asociados a sanciones internacionales, debilidad institucional y alta dependencia de las remesas.
En su más reciente evaluación, la firma destacó que el país ha mantenido superávits fiscales desde 2022 y alcanzó en 2025 un saldo positivo récord equivalente al 3,5 % del Producto Interno Bruto (PIB). Según Fitch, este desempeño respondió al crecimiento de la recaudación tributaria, impulsada por el consumo derivado del aumento de las remesas, así como por menores costos financieros.
La calificadora prevé que el superávit fiscal se modere en los próximos años, situándose en 2,9 % del PIB en 2026 y 2,1 % en 2027, debido a una normalización del crecimiento económico, mayores costos de intereses y un incremento del gasto en subsidios para contener el impacto del alza en los precios del petróleo.
Otro de los elementos valorados positivamente fue la reducción gradual de la deuda pública. Fitch señaló que la deuda del gobierno general cayó a 39,1% del PIB en 2025 y proyectó que disminuirá hasta 33,9 % en 2027, muy por debajo del promedio de países con calificación “B”.
“Los superávits sostenidos han permitido al gobierno devolver bonos en moneda local con intereses más altos y construir depósitos, que alcanzaron el 16,8 % del PIB a finales de 2025”, destacó la agencia en su informe.
La firma también resaltó el fortalecimiento de la posición externa de Nicaragua. El superávit de cuenta corriente alcanzó un máximo histórico de 9,5 % del PIB en 2025, favorecido por altos precios del oro y un fuerte flujo de remesas familiares, que Fitch estima equivalieron a cerca del 27 % del PIB.
Asimismo, las reservas internacionales ascendieron a US$9.400 millones a marzo de 2026, suficientes para cubrir alrededor de siete meses de pagos externos corrientes, muy por encima del promedio de economías con la misma categoría de riesgo.
Sin embargo, Fitch advirtió que persisten importantes vulnerabilidades estructurales y geopolíticas. Entre ellas mencionó el endurecimiento de sanciones por parte de Estados Unidos, que han pasado de afectar a individuos a incluir sectores estratégicos como minería y telecomunicaciones.
“La represión del gobierno contra grupos de la sociedad civil ha provocado sanciones por parte de Estados Unidos y una gran emigración”, indicó la calificadora al referirse al entorno político bajo la copresidencia de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La agencia también alertó sobre la alta dependencia de las remesas y el impacto que podrían tener políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos, así como sobre el peso aún elevado de la deuda denominada en moneda extranjera.
En materia de crecimiento económico, Fitch estimó que la economía nicaragüense se expandió 4,9 % en 2025, impulsada principalmente por el consumo y la inversión pública y privada. No obstante, proyectó una desaceleración hacia tasas de entre 3,5 % y 4% en 2026 y 2027, en un contexto de menor dinamismo de las remesas y mayores precios del petróleo.
Fitch sostuvo que una mejora en la calificación dependerá de una reducción de riesgos geopolíticos y del mantenimiento de políticas macroeconómicas prudentes, mientras que un deterioro podría producirse ante nuevas sanciones internacionales o una caída significativa de las reservas externas.