Por revistaeyn.com
Las caídas, incluso las más dolorosas, no siempre marcan el final de una historia. Aunque la mayoría de las personas no compite bajo los reflectores del mundo, los errores en el trabajo, en los estudios o en proyectos personales pueden sentirse igual de devastadores.
Para la entrenadora en rendimiento mental Cindra Kamphoff, fundadora del Mentally Strong Institute y asesora de atletas olímpicos, equipos de la NFL y ejecutivos de grandes corporaciones, la clave para recuperar la confianza está en aplicar las mismas herramientas que usan los deportistas de élite.
Su método se resume en tres palabras: “aprender, quemar y regresar”. Una fórmula sencilla, pero poderosa.
Aprender sin castigarse
El primer paso consiste en analizar el error con honestidad. ¿Qué salió mal? ¿Qué harías distinto la próxima vez? Kamphoff plantea que, tras un revés profesional —como una presentación fallida o un proyecto que no cumplió expectativas—, es fundamental identificar el punto específico de mejora. Tal vez faltó preparación, claridad en las instrucciones o manejo de los nervios.
Sin embargo, la experta advierte sobre un riesgo frecuente: quedarse atrapado en la autocrítica permanente. “Muchas veces las personas se quedan en el ciclo de aprender, aprender y seguir aprendiendo”, señala. El ejercicio no es para alimentar la culpa, sino para extraer una lección concreta, escribirla y soltarla.
Quemar un ancla positiva
Superar un tropiezo importante no es automático. Los pensamientos negativos tienden a repetirse como un eco persistente. Para romper ese patrón, Kamphoff propone “quemar” una frase o gesto positivo en la mente. Puede ser una expresión breve como “déjalo ir” o “sacúdelo”, acompañada de un movimiento corporal sencillo.
Repetir siempre la misma frase o acción ayuda a crear una asociación mental distinta. Cada vez que la mente intenta revivir el fallo, esa señal funciona como interruptor. Sustituirlo deliberadamente por un mensaje constructivo fortalece un camino mental más saludable.
Regresar con intención
La última etapa implica revisar el estado interno: ¿cómo está tu nivel de confianza?, ¿qué te dices a ti mismo?, ¿qué comunica tu lenguaje corporal? En lugar de centrarse exclusivamente en la crítica recibida, la recomendación es equilibrar la balanza y reconocer también lo que sí funcionó.
Un jefe puede haber cuestionado parte de un informe, pero haber destacado la claridad inicial de la exposición. Aferrarse a ese aspecto positivo no significa ignorar la mejora pendiente, sino reconstruir la autoestima sobre bases reales.
Para Kamphoff, liberar el juicio y dejar atrás el error es esencial para proteger la confianza. Cuanto antes se haga, antes se estará listo para competir —en el deporte o en la vida cotidiana— con una mentalidad renovada.
Con información de CNBC