Por revistaeyn.com
El dinamismo de la economía costarricense está modificando las competencias que las empresas buscan al incorporar nuevos profesionales. El avance de las exportaciones, la expansión de los servicios y el desarrollo de actividades con mayor contenido tecnológico están impulsando la necesidad de talento capaz de interpretar mercados, gestionar recursos, trabajar con datos, dirigir equipos y convertir información en decisiones estratégicas.
Este escenario abre oportunidades para las ciencias empresariales, una formación que mantiene su carácter transversal y que puede aplicarse en industrias tan diversas como banca, comercio, tecnología, servicios corporativos, compañías multinacionales y emprendimientos.
Los datos reflejan la magnitud de este cambio. Según la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el primer trimestre de 2026 el 71,8% de las personas ocupadas en Costa Rica laboraba en actividades de comercio y servicios, alrededor de 1,55 millones de trabajadores.
A este comportamiento se suma el desempeño del sector exportador. La Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (PROCOMER) reportó que las exportaciones de bienes aumentaron 14 % en 2025, hasta alcanzar US$22.731 millones.
El crecimiento económico también está redefiniendo las habilidades que acompañan a una carrera profesional. PROCOMER señaló en junio de 2026 que 10.349 personas habían participado durante los últimos tres años en programas de capacitación financiados mediante su Incentivo para el Desarrollo de Talento Humano. Entre las competencias requeridas destacan los conocimientos digitales y los idiomas, además del liderazgo, la comunicación, la resolución de problemas y la capacidad para responder a escenarios cambiantes.
Para Franklin Corrales, vicerrector Comercial de la Universidad Castro Carazo, esta transformación representa una oportunidad para renovar la manera en que se entiende la formación empresarial.
“Las ciencias empresariales conservan una fortaleza esencial: son aplicables a prácticamente cualquier actividad económica. Lo que ha evolucionado son las herramientas y las capacidades necesarias para desenvolverse en organizaciones cada vez más digitales y orientadas por datos”, afirmó.
La Universidad Castro Carazo ofrece programas en Administración de Negocios, Banca y Finanzas, Mercadeo y Ventas, Negocios Internacionales, Recursos Humanos y Contaduría, entre otras áreas. También cuenta con formación técnica y certificaciones relacionadas con administración, finanzas y análisis de datos.
Para Corrales, el reto de quienes están por elegir una carrera consiste en pensar más allá de un puesto concreto. “La formación debe permitir adaptarse, incorporar nuevas tecnologías y desarrollar habilidades humanas que mantengan su valor frente a los cambios del mercado”, señaló.
Con una trayectoria que se remonta a 1936, cuando surgió como Escuela Comercial, la institución sostiene que la preparación profesional debe mantener un vínculo cercano con la realidad empresarial. Su propuesta combina conocimientos académicos con experiencias y casos provenientes del entorno laboral costarricense.