Por revistaeyn.com
El canal tradicional continúa consolidándose como uno de los pilares del comercio de bienes de consumo masivo en Centroamérica. De acuerdo con un reciente análisis de la firma de inteligencia del consumidor NielsenIQ (NIQ), los pequeños comercios independientes y autoservicios concentran actualmente el 46 % de las ventas en valor de categorías de consumo masivo (FMCG) en la región, una participación que supera ampliamente el promedio latinoamericano, situado en 37%.
El informe destaca que Centroamérica cuenta con una extensa red de 346.870 puntos de venta independientes, una estructura comercial que permite a las marcas mantener cercanía con los consumidores y ampliar su cobertura territorial. Este ecosistema minorista se ha convertido en un motor clave para el crecimiento de fabricantes y distribuidores, especialmente en mercados donde las tiendas de barrio y pequeños negocios siguen siendo protagonistas en las decisiones de compra diarias.
Sin embargo, el estudio también advierte que el potencial de este canal enfrenta importantes desafíos relacionados con la gestión de información y la distribución indirecta.
A diferencia de las grandes cadenas de supermercados, los comercios tradicionales operan con limitaciones de espacio que reducen su oferta a un promedio de 1.665 artículos por establecimiento, lo que obliga a fabricantes y distribuidores a optimizar su estrategia de surtido.
“El canal indirecto dejó de ser solamente un espacio de distribución: hoy es una fuente estratégica de crecimiento, información y ejecución comercial. Las compañías que logran entender qué sucede en estos puntos de venta tienen una ventaja competitiva muy importante”, afirmó Enrique Espinosa de los Monteros, director para Latinoamérica de Tecnología y Bienes Duraderos de NielsenIQ.
Según la investigación, uno de los principales obstáculos para las empresas de consumo masivo es la falta de visibilidad a lo largo de la cadena de distribución. La fragmentación del mercado, compuesta por cientos de productos, numerosos distribuidores y miles de comercios independientes, dificulta el acceso a información uniforme y confiable sobre inventarios, precios, promociones y desempeño comercial.
La firma señala que muchas reuniones entre fabricantes e intermediarios terminan enfocándose en conciliar datos provenientes de diferentes sistemas de gestión empresarial (ERP), los cuales suelen carecer de homologación. Esta situación genera reportes contradictorios que limitan la capacidad de las compañías para anticipar cambios en el mercado y tomar decisiones oportunas.
Frente a este escenario, NielsenIQ sostiene que las oportunidades de crecimiento pasan por una mayor integración tecnológica y colaboración entre marcas y distribuidores. La compañía destaca que existen casos exitosos en la región donde el uso de información estandarizada y una gestión coordinada de la cadena comercial han permitido a algunas empresas incluso duplicar su ritmo de crecimiento.