Por revistaeyn.com
OpenAI ha decidido reorganizar sus prioridades internas y concentrar casi todos sus recursos en fortalecer ChatGPT, su producto estrella, después de que el director ejecutivo Sam Altman declarara un “código rojo” para toda la compañía. La medida, revelada en un memorando interno implica suspender temporalmente varios proyectos paralelos para enfocarse por completo en mejorar la experiencia del usuario del popular chatbot.
Según el documento, Altman urgió a los equipos a elevar de forma sustancial la personalización, velocidad, consistencia y amplitud de las respuestas de ChatGPT. Como parte del ajuste, OpenAI pospondrá iniciativas como su incursión publicitaria, el desarrollo de agentes de inteligencia artificial orientados a salud y comercio, así como un asistente personal en preparación conocido internamente como Pulse. El plan incluye reuniones diarias para los grupos responsables de ejecutar mejoras directas en el servicio.
La reorientación refleja el acelerado escenario competitivo que enfrenta la compañía. Google se ha convertido en el rival más inquietante luego de presentar una actualización de su modelo Gemini, que habría superado a los sistemas actuales de OpenAI en pruebas clave.
El impulso de Google también ha animado a los mercados: el anuncio llevó a un incremento en el valor de sus acciones. El uso de Gemini ha escalado de forma agresiva, pasando de 450 millones de usuarios mensuales en julio a 650 millones en octubre, un salto impulsado en parte por herramientas virales como su generador de imágenes Nano Banana.
Al mismo tiempo, Anthropic —otro jugador influyente en el sector— continúa ganando terreno entre corporaciones que buscan soluciones más especializadas, lo que incrementa la presión sobre OpenAI para acelerar sus avances.
Un análisis de Deutsche Bank advierte que la empresa enfrenta tres amenazas profundas: un crecimiento más lento en suscripciones pese a la expansión de su base de usuarios, el avance de alternativas como la línea Gemini 3 de Google, y el enorme peso de las inversiones necesarias en infraestructura, estimadas en alrededor de US$1,4 billones de dólares para los próximos años.
Los analistas Adrian Cox y Stefan Abrudan recordaron que OpenAI disfrutó de un dominio casi absoluto tras el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. Sin embargo, remarcaron que el tamaño alcanzado y las expectativas alrededor del auge de la IA ahora representan un desafío considerable.
Esa desaceleración preocupa, ya que la empresa aún no es rentable y depende de rondas constantes de financiamiento. Sus propias proyecciones indican que necesitaría elevar sus ingresos a unos US$200.000 millones para alcanzar números positivos hacia 2030.
A pesar de estas tensiones, Altman aseguró avances significativos en el frente de investigación y anticipó que un nuevo modelo de razonamiento —que presentarán la próxima semana— superará al más reciente Gemini. También subrayó que ChatGPT mantiene una comunidad masiva, con más de 800 millones de usuarios semanales. En línea con esa estrategia, el responsable del producto, Nick Turley, afirmó que trabajan para convertir al chatbot en una herramienta “más intuitiva y personal”.
Con información de Investing