Entrevista por Velia Jaramillo - Estrategia & Negocios
Liza Guerrero, una apasionada de la gastronomía con estudios y experiencia en hotelería y turismo, fundó el bistro en Utila, Islas de la Bahía, Honduras en 2021, después de vivir más de diez años en la pequeña isla.
“El restaurante surgió después del Covid, de decir vivo acá y quiero algo diferente, crear algo donde me gustaría comer”, comparte.
Fusionó la cocina familiar hondureña, los sabores de la isla y sus experiencias para crear un menú que define como “el viaje de mi vida, es todo lo que me ha gustado de los lugares que he visitado, yo elaboré todas las recetas, entrene a los cocineros y son las recetas que comía en casa, la salsa blanca receta de mi madre, hay un poco de influenciade Louisiana en donde tengo historia, viví en Edimburgo, en Reino Unido entonces ofrezco fish and chips, ofrecemos bastantes mariscos pero también hay comida vegana, spring rolls”.
Captain Willis tuvo dos ubicaciones previas antes de instalarse en la actual, una casona antigua ubicada en The Point, la calle principal de la isla, construida en la década de los 40’s y que su propietaria decoró creando un espacio cálido en el que reina la buena cocina de ingredientes frescos, buena sazón y preparación casera, con opciones como el tazón de camarones cajún, el muy alabado ceviche peruano, los mejores spring rolls de la isla preparados artesanalmente con ingredientes frescos y salsa de cacahuate y el Shrimp Étouffée, especialidad cajún muy recomendada.
Entre los sabores locales, la Sopa de mariscos y el clásico chicharrón con yuca.
Originaria de Tegucigalpa, Liza encontró en Utila su hogar.
“Es una isla pequeña de una sola calle, pero es un lugar muy cosmopolita, es como un Nueva York, porque caminas y encuentras gente de Europa, de Asia, de diferentes lugares del mundo con historias interesantes, y está en mi país”.
Entre sus clientes cuenta a turistas, extranjeros residentes y utileños.
Captain Willis no solo celebra la cocina, sino también el arte. Una o dos veces al mes, el bistró se transforma en un taller artístico, donde la creatividad fluye tanto en los lienzos como en los platos.