Por María José Núñez Chacón - revistaeyn.com
Ser mujer que lidera en los negocios y las organizaciones lleva consigo una enorme responsabilidad y es la de abrir brechas para futuras generaciones, que tengan el camino mucho más allanado. Esta fue una de las conclusiones del panel magistral desarrollado en el marco del foro Mujeres Desafiantes 2026 de E&N, el pasado 15 de octubre en el Centro de Convenciones en Costa Rica.
En este espacio participaron dos referentes vinculadas con el mundo empresarial centroamericano, Stephanie Melville, directora de la junta directiva de Progreso en Guatemala y Ana Karina Smith, expresidenta de la Asociación de Directoras de Panamá.
Ambas compartieron frente a un escenario repleto de mujeres del mundo de los negocios, las finanzas, la cultura y muchos otros nichos, cómo han afrontado sus vivencias, desafíos y su crecimiento en las organizaciones en las que se han desempeñado, siendo las primeras en romper barreras en el mundo de los negocios, pero también cambiando el paradigma.
Stephanie Melville fue la primera mujer presidenta en 100 años de la historia de Progreso, empezó como secretaria de la junta directiva y hoy la lidera la junta directiva de la empresa, además fue la primera mujer en liderar la Cámara de Industrias de Guatemala.
Por su parte, Ana Karina Smith inició en la empresa de su abuelo, JCain Logistics, con tan solo 23 años, fue la primera mujer en la junta directiva y ha sido reconocida por su contribución en las iniciativas destinadas a aumentar la representación femenina en los órganos de gobierno corporativo de Panamá, ya que como expresidenta de la Asociación Directoras de Panamá impulsó el cumplimiento de la Ley 56, que establece una participación mínima del 30% de mujeres en las juntas directivas de instituciones y empresas reguladas.
En la conversación, que fue moderada por la editora general de E&N, Velia Jaramillo, ambas enfatizaron en que la congruencia entre lo que se dice y se hace a nivel empresarial es vital en la gestión y manejo de las organizaciones y los equipos de trabajo, lo que genera como resultado la verdadera confianza, siempre poniendo de frente los valores y principios.
Levantar la mano en los negocios hace la diferencia
Stephanie Melville tuvo la dicha de crecer en una familia donde, tanto hombres como mujeres, gozaron de las mismas oportunidades, nunca sintió diferencia por ser mujer y ser la directora de la junta directiva de la centenaria Progreso y ocupar el liderazgo de la Cámara de Industrias de Guatemala, que en 60 años nunca había tenido una líder femenina.
Llegó como primera mujer en la empresa en momentos de gran expansión, diversificación de negocios y adquisición de una importante operación, como fue la de República Dominicana, siempre poniendo adelante los principios y valores que dejaron como legado las generaciones antecesoras.
“Como nunca me sentí diferente, me enfoqué en aportar, trabajar y prepararme para ocupar mi lugar en la empresa, pero cuando llegué a la Cámara entendí el cambio que se estaba generando, al ser la única mujer en un salón de junta directiva cambiaba la dinámica, incluso la postura de los hombres, aunque nunca me sentí incómoda. Esto es un proceso de educarnos unos a otros, que vean todo lo que podemos aportar con el fin de alcanzar los objetivos trazados”, remembró.
Melville piensa que, si bien tuvo oportunidades muy valiosas, la diferencia estuvo en levantar la mano y preguntar qué tenía que hacer para llegar a la cima, y eso es lo que muchas veces le juega en contra a las mujeres en los negocios y las organizaciones, porque se hacen interrogatorios internos, o se cuestionan sus capacidades y ahí, añadió, está la diferencia.
Las habilidades humanas potenciar el uso de la IA
Ana Karina Smith tuvo un papel vital en el impulso de la ley que empezó a obligar a organizaciones e instituciones a tener al menos un 30% de mujeres en las juntas directivas, y hoy una década después, aunque queda camino por recorrer, Panamá pasó de un 12% a un 25% en promedio según un estudio del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep).
“Cuando uno mira atrás entiende que es necesaria una ley, porque las mujeres merecemos el puesto en la mesa, tenemos las calificaciones y pese a que quisiéramos no necesitar una legislación específica es la única forma (en este momento) de generar esos espacios para se pueda ver el valor que tiene la diversidad, los beneficios que genera la paridad”, recalcó Smith.
También expuso sobre su nuevo libro “Liderazgo humano: habilidades para prosperar en la era de la IA” y cómo, pese a que la Inteligencia Artificial y la tecnología hacen la vida más fácil, hay habilidades que son exclusivamente humanas y no pueden ser sustituidas, como liderarse a sí mismo, el buen juicio, la proyección de valores personales, la intuición o la forma en que se conecta con otras personas.