Por revistaeyn.com
Centroamérica está logrando algo poco frecuente en la industria aérea global: combinar escala operativa con altos niveles de eficiencia.
El más reciente ranking de desempeño aeroportuario de la consultora internacional Cirium confirma esa tendencia, colocando a dos aeropuertos de la región entre los mejores del mundo en sus respectivas categorías.
El Aeropuerto Internacional de Tocumen, en Panamá, encabeza el ranking global de aeropuertos de tamaño medio, con un desempeño sobresaliente tanto en salidas a tiempo (93,93%) como en llegadas (90,91%).
En paralelo, el Aeropuerto Internacional de El Salvador se posiciona como el segundo mejor del mundo entre los aeropuertos pequeños, con una tasa de puntualidad en salidas del 91,74% y de llegadas del 89,03%.
“La puntualidad es uno de los indicadores más críticos de la eficiencia del sistema aéreo. Los aeropuertos que logran sostener niveles superiores al 90% están demostrando una coordinación operativa de clase mundial”, señalan analistas de Cirium en su reporte.
Los datos no son menores. En ambos casos, las terminales centroamericanas superan a aeropuertos ubicados en mercados altamente desarrollados, lo que refleja no solo eficiencia operativa, sino también una gestión estratégica del tráfico aéreo en entornos cada vez más complejos.
Eficiencia operativa: la nueva ventaja competitiva
El ranking de Cirium mide variables clave como puntualidad en despegues y aterrizajes, volumen de rutas y cantidad de aerolíneas operando.
En ese contexto, el desempeño de Tocumen resulta particularmente relevante: con 93 rutas y 16 aerolíneas, mantiene niveles de puntualidad superiores al 90%, una combinación difícil de sostener en hubs con alto tráfico.
“Mantener altos niveles de puntualidad en aeropuertos con amplia conectividad es especialmente desafiante. Los hubs que lo logran suelen tener procesos altamente optimizados y una fuerte integración con las aerolíneas”, destaca el informe.
Este equilibrio entre conectividad y eficiencia posiciona a Panamá como un nodo crítico en la red aérea de las Américas. Tocumen no solo funciona como punto de conexión, sino como plataforma logística para el flujo de pasajeros y carga entre Norteamérica, Sudamérica y el Caribe.
Por su parte, el aeropuerto de El Salvador muestra cómo terminales más pequeñas pueden alcanzar niveles de excelencia operativa. Con 31 rutas y 14 aerolíneas, su desempeño en puntualidad lo ubica por encima de aeropuertos en Asia y Medio Oriente incluidos en el ranking.
El dato estructural es claro: la eficiencia ya no depende exclusivamente del tamaño o del nivel de desarrollo del país, sino de la capacidad de gestión, infraestructura optimizada y coordinación con aerolíneas.
Centroamérica como hub
Más allá de los rankings, estos resultados refuerzan una tendencia de fondo: Centroamérica está consolidándose como un hub aéreo clave en el hemisferio occidental, con impacto directo en sectores estratégicos.
La alta puntualidad reduce costos operativos, mejora la rotación de aeronaves y aumenta la confiabilidad para pasajeros y carga, factores que inciden directamente en la competitividad del turismo, el comercio exterior y la atracción de inversiones.
“La eficiencia aeroportuaria no solo mejora la experiencia del pasajero, sino que tiene un efecto multiplicador en la economía: facilita el comercio, dinamiza el turismo y fortalece la conectividad empresarial”, apuntan desde Cirium.