Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
La economía de Costa Rica mantendrá una senda de crecimiento moderado durante los próximos dos años, a pesar de un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas e incertidumbre. Así lo señala el más reciente Informe de Política Monetaria del Banco Central de Costa Rica (BCCR), que proyecta una expansión promedio del 3,5 % para el bienio 2026-2027.
El informe advierte que, aunque la economía costarricense seguirá creciendo, el ritmo será ligeramente menor al previsto anteriormente. La revisión a la baja responde, en gran medida, al debilitamiento del contexto externo y a una moderación en la demanda interna.
“Las perspectivas para lo que resta del bienio 2026-2027 indican que, pese a la compleja situación externa, la economía costarricense seguirá en expansión, con un crecimiento promedio de 3,5 %”, destacó el Banco Central de Costa Rica en su informe.
El contexto internacional ha sido determinante en este ajuste. Según el BCCR, el conflicto geopolítico entre Estados Unidos, Israel e Irán alteró significativamente las condiciones globales, afectando mercados financieros, cadenas de suministro y precios de materias primas como el petróleo y los granos básicos. Este escenario ha incrementado la incertidumbre y generado presiones inflacionarias en varias economías.
A nivel interno, la producción mostró un desempeño positivo al inicio de 2026, con un crecimiento de 4,6 % en el primer trimestre, impulsado tanto por la demanda interna como por el sector externo. Sin embargo, el consumo de los hogares y la inversión presentan señales de desaceleración, lo que moderará el crecimiento en los próximos meses.
En materia de precios, el panorama también muestra cambios relevantes. La inflación se mantuvo en terreno negativo durante el primer trimestre del año, pero se espera que retorne al rango meta antes de lo previsto. “La inflación general ingresaría al rango de tolerancia alrededor de la meta en el cuarto trimestre del 2026”, indicó el Banco Central de Costa Rica, adelantando así el cumplimiento del objetivo inflacionario.
El mercado laboral, por su parte, refleja desafíos estructurales. Aunque el desempleo ha disminuido, también lo han hecho las tasas de participación y ocupación, influenciadas por factores como el envejecimiento poblacional. A esto se suma una desaceleración en el crecimiento de los ingresos reales.
En el frente fiscal, las perspectivas apuntan a un deterioro en las finanzas públicas durante el bienio, con una deuda que se mantendría por encima del 60 % del PIB. No obstante, el país continuaría financiando su déficit externo con flujos de capital de largo plazo.
Ante este panorama, el BCCR ha optado por mantener una política monetaria prudente, sosteniendo la tasa de referencia en 3,25%, en línea con una postura neutral.