Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
La más reciente Encuesta de Expectativas de Analistas Macroeconómicos (EEAM) divulgada por el Banco Central de Honduras (BCH) dibuja un panorama más optimista para la economía nacional en 2026, con señales de mayor confianza, crecimiento moderado y una inflación bajo control.
Uno de los datos más relevantes del informe es el repunte del Índice de Confianza de la Actividad Económica, que en enero de 2026 se ubicó en 53.8 puntos, un salto significativo frente a los 48.1 puntos registrados el mes previo.
La cifra no solo refleja una mejora en la percepción de los analistas, sino que también marca el retorno a la zona de expansión —por encima de los 50 puntos— por primera vez desde octubre de 2022.
El avance del indicador responde en un 43.2 % a la evaluación de la coyuntura actual y en un 56.8 % a las expectativas sobre el desempeño futuro. En otras palabras, pesa más la confianza en lo que viene que la valoración del presente, señala el BCH.
Entre los factores que sustentan este mayor optimismo figuran una inflación contenida, un consumo interno más dinámico y el flujo sostenido de remesas familiares, que continúan siendo un soporte clave para la demanda de bienes y servicios.
Los analistas dijeron al BCH también subrayan el fortalecimiento de la oferta de divisas en el mercado cambiario local, elemento que aporta estabilidad. Además, anticipan que un acercamiento constructivo con el gobierno de Estados Unidos podría generar beneficios en materia comercial y migratoria, especialmente en lo relacionado con aranceles y movilidad laboral.
No obstante, el escenario no está exento de riesgos. La incertidumbre internacional, los cambios en la política comercial del principal socio de Honduras y los conflictos geopolíticos vigentes podrían frenar decisiones de inversión y afectar el ritmo previsto de la actividad productiva.
En cuanto al Producto Interno Bruto (PIB), las proyecciones apuntan a un crecimiento de 1.2 % en el primer trimestre de 2026 y de 1.4 % en el segundo. Estas cifras se apoyan principalmente en el mayor consumo final, impulsado por el ingreso de remesas y un entorno de precios relativamente estable.
Para el cierre de 2026, el consenso de los encuestados estima una expansión anual de 3.7 %, dentro de los parámetros contemplados en la Revisión del Programa Monetario 2025-2026. De cara a 2027, el crecimiento podría acelerarse ligeramente hasta 3.8 %, respaldado por las medidas macroeconómicas adoptadas por la autoridad monetaria.
En materia de precios, la inflación interanual se proyecta en 4.77 % a diciembre de 2026, dentro del rango de tolerancia establecido por el banco central (4.0 % ± 1 punto porcentual). Para enero y diciembre de 2027, las expectativas apuntan a 4.71 % y 4.68 %, respectivamente, mientras que en enero de 2028 podría descender a 4.65 %.
La trayectoria descendente prevista se atribuye a la aplicación oportuna de la política monetaria y a menores presiones externas. Sin embargo, persisten factores de riesgo como el encarecimiento de los alimentos, los ajustes en tarifas eléctricas y el aumento de precios en ciertos bienes importados, que podrían tensionar el comportamiento inflacionario en el próximo año.