Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
Según las estimaciones del Banco Mundial (BM), la actividad económica de América Latina y el Caribe creció un 2,2 % en 2025, impulsado por las tasas de crecimiento del consumo privado y público, así como de la inversión.
La mayor demanda interna se vio respaldada por un crecimiento de las importaciones que superó las expectativas. El aumento de los déficit en cuenta corriente estuvo acompañado por una apreciación del tipo de cambio real más pronunciada que en otras regiones, señala.
"Se prevé que el crecimiento regional aumentará gradualmente en los próximos dos años", apunta el informe del BM. La proyección del Banco Mundial es que en 2026 el crecimiento en América Latina y el Caribe se eleve ligeramente, hasta el 2,3 %, ya que las tensiones comerciales y la incertidumbre que estas conllevan siguen siendo elevadas y la demanda interna permanece en niveles bajos en algunos países, lo que contrarrestará en parte el efecto positivo de la flexibilización de las condiciones financieras.
Posteriormente el crecimiento regional se consolidará en un 2,6 % en 2027, a medida que los flujos comerciales se recuperen y mejore la demanda interna.
CASOS REGIONALES
En el caso específico de Centroamérica, el crecimiento "se mantendrá en general estable en un 3,6 % en 2026 y un 3,7 % en 2027". Según las proyecciones, los flujos de remesas disminuirán, lo que afectará negativamente la actividad económica. Por el lado positivo, se espera que la subregión continúe beneficiándose con las exportaciones resilientes y el crecimiento de Estados Unidos.
Para los países centroamericanos, el BM estima que el crecimiento estaría liderado por Panamá con 4,1 % para 2026 y 2027; seguido de Guatemala con 3,7 % ambos años; y Costa Rica con 3,6 % y 3,7 %.
Luego aparecen Honduras con 3,5 % y 3,7 %; El Salvador y Nicaragua ambos con proyecciones de crecimiento económico de 3 % para 2026 y 2027.
Las perspectivas regionales presentan riesgos adversos. Si se produjeran nuevos aumentos arancelarios o si los resultados de la revisión de 2026 del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá se tradujeran en restricciones al comercio, la actividad regional se vería afectada.
Dados sus estrechos vínculos económicos con Estados Unidos, México es particularmente vulnerable a esta situación. Un crecimiento mundial más débil de lo esperado también podría conducir a una fuerte caída de los precios de los productos básicos.
"La baja de los precios de las principales exportaciones regionales pesaría a su vez sobre los ingresos fiscales y los saldos externos. Asimismo, el endurecimiento de las políticas migratorias podría limitar el ingreso de remesas en el Caribe, América Central y otros sitios, lo que afectaría el crecimiento del consumo y los saldos en cuenta corriente", indica el reporte.
La volatilidad de los mercados financieros podría amplificar las vulnerabilidades existentes. Los elevados niveles de deuda pública de varias economías dejan a la región expuesta a cambios repentinos en las condiciones financieras mundiales. A su vez, el cambio climático sigue siendo una fuente importante de riesgos para la región.
Un aspecto positivo es que la adopción de la inteligencia artificial podría impulsar la productividad dentro de la región, especialmente en los países que cuentan con una fuerza laboral más educada y, por lo tanto, están mejor posicionados para aprovechar los beneficios de esta nueva tecnología. Sin embargo, el surgimiento de la inteligencia artificial también puede causar perturbaciones en los mercados laborales de la región.