Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, anunció que decretó el estado de sitio en todo el país por un plazo de 30 días para combatir a las pandillas que se amotinaron en las cárceles y atacaron a varios agentes de la Policía Nacional Civil.
"He decidido decretar estado de sitio en todo el territorio nacional por treinta días a partir de hoy para garantizar la protección y seguridad de los ciudadanos y permite usar toda la fuerza del Estado para actuar contra las pandillas y las maras", dijo Arévalo en cadena nacional.
Además, el mandatario guatemalteco decretó tres días de duelo y que las banderas ondeen a media asta en luto por los ocho agentes de la PNC que fueron asesinados y otros diez que resultaron heridos en los ataques del domingo 18 de enero.
El presidente aclaró que el estado de sitio no altera la vida cotidiana ni las actividades normales ni la movilidad de los ciudadanos ni los procesos de renovación de las autoridades judiciales del país.
El Gobierno de Guatemala también suspendió el funcionamiento de escuelas públicas y colegios privados para el lunes 19 de enero ante la ola de violencia que vive el país centroamericano.
El Ministerio de Educación guatemalteco señaló en un comunicado de prensa que la medida pretende "priorizar" la seguridad de los estudiantes.
Por su parte, el Tribunal Supremo Electoral indicó que suspende jornada de empadronamiento y actualización de datos en Guatemala y Escuintla y el Arzobispado de Guatemala suspendió las misas vespertinas por crisis de seguridad.
Además, el Ministerio de Salud informó que, ante los recientes hechos de violencia, reforzó controles de ingreso y vigilancia en hospitales. "Se suspenden visitas y se verifican estrictamente personas y objetos para garantizar seguridad y atención médica", añadió en su cuenta de X.
Guatemala vivió horas de alta tensión tras una serie de ataques simultáneos atribuidos a pandillas que comenzaron el sábado 17 de enero de 2026, cuando grupos de mareros se amotinaron en distintas cárceles del país, retuvieron a más de 40 guardias penitenciarios y desataron una ola de violencia armada fuera de los centros carcelarios, que dejó al menos ocho agentes de la PNC fallecidos, según confirmaron las autoridades.
Arévalo aseguró que "las estrategias contra las maras está teniendo éxito sin pactos ni privilegios" y "las estructuras que los mueven por detrás también caerán porque pierden poder ante un Gobierno fuerte y determinado" y que estos grupos "quisieron infundir el terror y el caos" amotinándose en las cárceles y tomando rehenes pero "fracasaron y se ha tomado el control total del Estado en las tres cárceles donde se habían amotinado".
En represalia, agregó, los grupos "atacaron cobardemente a la Policía Nacional en distintos lugares" con la intención de "aterrorizar a las fuerzas de seguridad y la población y ceder en la lucha frontal contra las pandillas.
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, informó en conferencia de prensa que los ataques armados fueron perpetrados por integrantes de Barrio 18. Además, confirmó la detención de siete pandilleros y la muerte de uno de ellos durante los operativos de seguridad.
El Barrio 18 y la Mara Salvatrucha (MS-13), considerados organizaciones terroristas por Estados Unidos y Guatemala, están acusados de sicariato, extorsión y narcotráfico. Desde que sus principales cabecillas fueron trasladados a un penal de máxima seguridad a mediados del año pasado, se han registrado motines recurrentes como medida de presión.