Por revistaeyn.com
Con la llegada de un nuevo año, no solo se renuevan los propósitos personales: también se “recargan” los días de vacaciones para millones de trabajadores. En 2026, ese detalle administrativo puede convertirse en una ventaja estratégica si se planifica con cabeza fría.
La clave está en aprender a estirar el tiempo libre sin gastar más días de los necesarios, una práctica que en redes sociales ya tiene nombre propio y que, bien aplicada, puede transformar el calendario laboral.
La idea es sencilla: en lugar de tomar vacaciones largas y lineales, se trata de encajarlas alrededor de feriados y fines de semana. Un día bien colocado puede rendir como cuatro. Dos jornadas estratégicas pueden convertirse en una semana completa de descanso.
Según distintos cálculos, quienes manejan con cuidado su agenda podrían alcanzar cerca de 40 días libres utilizando apenas entre 10 y 15 días formales de vacaciones. No es magia, es matemática del calendario.
Por supuesto, no todos los trabajos permiten esta flexibilidad. Hay equipos que dependen de turnos, temporadas altas o políticas internas más rígidas. Aun así, cada día que se logra ubicar con inteligencia suma, y a la larga la diferencia se siente. Varios feriados caen en lunes o viernes, lo que abre la puerta a escapadas de cuatro días usando solo una jornada. Pedir libre el viernes previo a un feriado de lunes, o el martes posterior, puede marcar la diferencia entre un descanso fugaz y una miniaventura.
Las fechas largas ofrecen todavía más margen. Si se solicitan algunos días clave antes o después del feriado central, los dos fines de semana que lo rodean multiplican el beneficio. El resultado: más de una semana fuera de la oficina con un costo reducido en días oficiales.
El ahorro no es solo de tiempo, también puede ser de dinero. Volar en días menos demandados suele ser más barato y menos caótico. Salir un martes o miércoles, o regresar un sábado, puede aliviar tanto el presupuesto como el estrés.
También conviene mirar el calendario de eventos del lugar elegido: ferias, grandes conciertos o competiciones internacionales disparan precios y reducen disponibilidad. Reservar con antelación —ni demasiado pronto ni a última hora— sigue siendo la mejor defensa contra tarifas elevadas.
Con información de CNBC