Por revistaeyn.com
En medio de la rápida transformación tecnológica y los cambios en el mercado laboral, cada vez más empresas reconocen que el talento joven se ha convertido en un activo estratégico para sostener el crecimiento y la innovación.
La disrupción de las industrias y la caída de la confianza institucional, especialistas y líderes empresariales coinciden en que empoderar a las nuevas generaciones ya no es solo una iniciativa social, sino una decisión de negocio.
Diversos análisis señalan que las compañías que integran a los jóvenes en la toma de decisiones pueden acceder a nuevas perspectivas sobre tecnología, consumo y cultura. En particular, las generaciones más jóvenes suelen comprender con mayor rapidez las tendencias digitales y los cambios en los hábitos de los consumidores, lo que puede traducirse en oportunidades de innovación y ventaja competitiva.
Según datos citados por el Foro Económico Mundial, para 2025 alrededor de 262 millones de jóvenes entre 15 y 24 años —cerca de uno de cada cuatro en el mundo— no trabajaban, no estudiaban ni recibían formación. Esta situación contrasta con las dificultades que enfrentan las empresas para encontrar talento calificado, lo que evidencia un desajuste estructural en el mercado laboral.
INTEGRACIÓN DEL TALENTO
Al mismo tiempo, el avance de la inteligencia artificial está transformando la naturaleza del trabajo. El estudio Youth Pulse 2026, realizado por el Foro Económico Mundial con casi 4,600 jóvenes de más de 100 países, muestra que nueve de cada diez consideran que la IA tendrá un impacto transformador, y cerca del 60 % afirma que ya utiliza esta tecnología para desarrollar nuevas habilidades.
Sin embargo, el informe también revela preocupación: dos tercios de los encuestados temen que la automatización reduzca los puestos de nivel inicial en los próximos tres años, que históricamente han sido la puerta de entrada al mercado laboral.
Frente a este escenario, expertos recomiendan que las empresas adopten mecanismos concretos para integrar el talento joven en su estrategia corporativa. Uno de ellos es la mentoría inversa, un modelo en el que empleados jóvenes comparten conocimientos —especialmente en áreas digitales— con ejecutivos de mayor experiencia, fomentando así el intercambio intergeneracional.
Otra herramienta son los consejos asesores juveniles, que permiten incorporar de forma estructurada las perspectivas de las nuevas generaciones en la planificación estratégica. Cuando estos espacios están integrados en la gobernanza corporativa, pueden ayudar a las organizaciones a identificar riesgos y oportunidades emergentes.
También destacan los laboratorios de innovación, donde empleados jóvenes y emprendedores colaboran con distintas áreas del negocio para experimentar con nuevas ideas y desarrollar soluciones fuera de las estructuras tradicionales.
Algunas compañías ya han comenzado a institucionalizar este enfoque. “Invertir en los jóvenes es el núcleo de cómo crecemos y blindamos nuestras cadenas de valor a largo plazo”, afirmó Lisa Gibby, vicepresidenta ejecutiva adjunta y jefa de comunicaciones de Nestlé, quien subrayó que preparar a las nuevas generaciones fortalece tanto a las comunidades como a las cadenas productivas.