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Inversión, factor decisivo para que América Latina cierre la brecha de productividad

Un informe de McKinsey señala que, si la región acelera su crecimiento productivo e impulsa inversiones estratégicas, su PIB podría alcanzar hasta US$10,3 billones hacia 2040.

2026-01-16

Por revistaeyn.com

América Latina enfrenta una oportunidad decisiva para transformar su crecimiento económico y reducir las brechas de ingreso y bienestar que la separan de otras economías emergentes.

Así lo concluye el informe Seizing the Moment: Latin America’s Productivity Opportunity, publicado por McKinsey & Company, que analiza los caminos para impulsar un crecimiento más sostenible basado en aumentos sostenidos de productividad, mayor inversión y el desarrollo de sectores estratégicos.

De acuerdo con el estudio, durante las últimas décadas el crecimiento económico de la región ha dependido principalmente de la expansión de la fuerza laboral, mientras que las mejoras de productividad han sido limitadas.

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Entre 1997 y 2022, la productividad explicó apenas el 35% del crecimiento del PIB regional, un desempeño inferior al de países comparables como Polonia y Turquía, donde los aumentos de productividad por trabajador han sido significativamente mayores.

IMPACTO DE ACELERAR LA PRODUCTIVIDAD

El análisis de McKinsey plantea que, si América Latina lograra elevar su crecimiento de productividad hasta niveles similares a los de economías emergentes comparables, el Producto Interno Bruto regional podría situarse entre US$8,9 billones y US$10,3 billones para 2040, frente a los aproximadamente US$6,2 billones registrados en 2023.

Alcanzar este escenario requeriría un incremento sustancial de la inversión. Según el informe, la inversión total anual promedio debería ubicarse entre US$1,9 billones y US$2,3 billones, equivalente a cerca del 28% del PIB regional, en comparación con el 20% actual. Este esfuerzo inversor sería clave para modernizar sectores productivos, incorporar tecnología y fortalecer la competitividad regional.

DOS ESCENARIOS HACIA 2040

McKinsey modela dos trayectorias posibles de productividad, tomando como referencia el desempeño de 14 economías emergentes que se encontraban en etapas productivas similares hace dos décadas.

En el escenario de mayor productividad, América Latina podría aumentar su crecimiento anual de productividad hasta 2,6%, acercándose al ritmo observado en economías de referencia, donde la productividad creció entre 3,2% y 2,6% anual en los últimos 20 años. Este camino permitiría una expansión más dinámica del ingreso per cápita y una reducción gradual de las brechas estructurales.

En contraste, el escenario de menor crecimiento proyecta un aumento de la productividad de alrededor de 1,7% anual, lo que se traduciría en un avance limitado del ingreso per cápita y una expansión económica más moderada hacia 2040.

SECTORES ESTRATÉGICOS

El informe identifica siete sectores clave con potencial para catalizar el crecimiento económico y mejorar la productividad en América Latina. Entre los más relevantes se destacan:

Manufactura de próxima generación, incluyendo vehículos eléctricos, semiconductores y dispositivos médicos, con una oportunidad de capturar hasta US$200.000 millones anuales para 2040, mediante inversiones acumuladas cercanas a US$230.000 millones.

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Servicios digitales y centros de datos, impulsados por exportaciones de servicios basados en tecnología y el desarrollo de infraestructura digital.

Agroindustria, con capacidad de generar hasta US$425.000 millones adicionales en ingresos anuales hacia 2040, apoyada por inversiones estimadas en US$760.000 millones.

Minerales críticos y energía, sectores clave para la transición energética global, donde la región concentra una parte significativa de las reservas mundiales de cobre y litio, y puede fortalecer su rol en las cadenas de suministro internacionales.

En conjunto, estos sectores podrían agregar entre US$1,1 billones y US$2,3 billones al PIB regional por encima de la trayectoria actual para 2040, dependiendo de la velocidad de ejecución de las inversiones y la coherencia de las políticas públicas.

DESAFÍOS ESTRUCTURALES

Más allá del potencial económico, McKinsey advierte que la región enfrenta desafíos estructurales que deben abordarse de manera prioritaria. Entre ellos se destacan la necesidad de cerrar brechas de inversión, fortalecer las capacidades laborales, mejorar la formación de talento y adaptar los marcos regulatorios para favorecer la inversión productiva.

El informe subraya que mejorar la productividad es esencial para elevar el ingreso per cápita y permitir que un mayor porcentaje de la población supere los umbrales básicos de ingreso y bienestar, un objetivo central para el desarrollo social de América Latina.

UNA VENTANA DE OPORTUNIDAD

McKinsey concluye que la combinación de inversiones en sectores estratégicos, marcos regulatorios estables, desarrollo de talento y colaboración público-privada puede posicionar a América Latina para aprovechar mejor las tendencias globales, al tiempo que reduce sus brechas productivas frente a economías comparables.

En un contexto global marcado por la transición energética, la digitalización y la reconfiguración de las cadenas de suministro, el informe plantea que la región se encuentra ante una ventana de oportunidad histórica para redefinir su trayectoria de crecimiento y sentar las bases de un desarrollo más inclusivo y sostenible hacia 2040.

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