Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
El sector de la ingeniería atraviesa una transformación acelerada a nivel global, marcada por la irrupción de la inteligencia artificial (IA), la creciente demanda energética y un déficit crítico de talento calificado. Así lo revela el más reciente informe del Work Intelligence Lab de ManpowerGroup.
Uno de los datos más contundentes del estudio señala que “el 73 % de los empleadores a nivel global afirma tener dificultades para encontrar el talento de ingeniería que necesita”.
Este déficit se vuelve aún más evidente en industrias clave como la de semiconductores, donde “para 2030 se necesitará incorporar un millón de trabajadores calificados a nivel mundial”, con faltantes significativos en regiones como Europa y Asia-Pacífico.
La escasez no solo responde a la falta de profesionales, sino también a un desajuste en las habilidades. Según el informe, “las habilidades más difíciles de encontrar son el desarrollo de aplicaciones de IA (34 %), los conocimientos básicos de IA (30 %) y la ingeniería (26 %)”.
En este contexto, la adopción tecnológica está transformando las funciones tradicionales, automatizando tareas repetitivas y elevando el valor de competencias como la creatividad y la resolución de problemas.
“En todas las disciplinas de la ingeniería, la IA está transformando las funciones tradicionales al automatizar tareas rutinarias, pero al mismo tiempo potencia el pensamiento sistémico y la colaboración interfuncional”, destaca ManpowerGroup.
Sin embargo, este avance también trae retos: “el 29 % de las empresas afirma que su plantilla no cuenta con las competencias necesarias para utilizar la IA de manera eficiente”.
A esta brecha se suma una preocupación creciente entre los profesionales. “El 76 % de ingenieros y arquitectos señala que su principal preocupación es la confianza excesiva en la IA y la pérdida de habilidades fundamentales”, indica el reporte. Además, más de la mitad de los trabajadores asegura no haber recibido orientación suficiente dentro de sus organizaciones, lo que agrava el riesgo de rezago profesional.
La presión sobre el talento se intensifica ante megatendencias globales como la electrificación y la expansión de los centros de datos. Se estima que la demanda energética crecerá un 3.5 % anual durante esta década, mientras que el consumo de energía de los centros de datos podría duplicarse hacia 2030.
Ante este panorama, el informe subraya la urgencia de replantear las estrategias empresariales. “Un salario competitivo ya no es suficiente”, advierte, al tiempo que recomienda fortalecer la capacitación, rediseñar procesos de incorporación y apostar por el reskilling del talento existente.
En un entorno donde la innovación depende cada vez más del capital humano, la capacidad de cerrar la brecha de talento será determinante para definir qué empresas liderarán el futuro de la ingeniería.