Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
Los mercados laborales de Centroamérica y República Dominicana muestran avances en la recuperación del empleo desde 2020, aunque persisten diferencias en la participación de hombres y mujeres, la distribución territorial de las oportunidades laborales y las modalidades de inserción ocupacional.
Las estadísticas recopiladas por la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA) evidencian que, mientras algunos países redujeron sus tasas de desocupación, la composición del empleo continúa marcada por el peso del comercio, los servicios, las actividades agropecuarias y el trabajo por cuenta propia.
En El Salvador, la población ocupada pasó de aproximadamente 2.72 millones de personas en 2020 a 2.98 millones en 2025. Durante ese período, la tasa de desocupación disminuyó de 6.89 % a 4.72 %. Sin embargo, la estructura sectorial experimentó cambios: el comercio, los hoteles y los restaurantes concentraron el 29.65 % de los ocupados en 2025, frente al 31.22 % de 2020, mientras que la participación de la industria manufacturera bajó de 16.16 % a 14.6 %.
Honduras también registró una mejora entre 2020 y 2025. El número de ocupados aumentó de 3.66 millones a 4.08 millones, mientras que la tasa de desocupación pasó de 10.91 % a 4.9 2 %. No obstante, el dato disponible para 2026 muestra un cambio en la trayectoria: la desocupación llegó a 7.11 % y la población ocupada se situó en 3.80 millones.
En cuanto a la posición ocupacional, los asalariados representaron el 59.9 % del empleo en 2025, frente al 46.7 % de 2020, mientras que el trabajo por cuenta propia retrocedió de 45 % a 30.5 %.
El comercio y los servicios mantienen un peso importante en la estructura productiva. En Costa Rica, la categoría de comercio y servicios pasó de alrededor de 1.34 millones de personas ocupadas en diciembre de 2020 a 1.59 millones en junio de 2026. En contraste, el empleo del sector primario disminuyó de 262,840 a 195,618 personas en esos mismos meses.
El trabajo asalariado llegó a 1.63 millones de personas en junio de 2026, mientras que quienes trabajaban por cuenta propia sumaron 456,025.
En Guatemala, la información del primer trimestre de 2026 sitúa al conjunto de actividades de comercio, transporte, almacenamiento, alojamiento y comidas como la principal agrupación sectorial, con 28.3 % de los ocupados. Le siguen la agricultura, con 20.4 %, y la industria manufacturera, la explotación minera y otras actividades industriales, con 16.2 %.
En Nicaragua, el último registro sectorial disponible en el archivo, correspondiente a julio de 2026, asigna 25.1 % del empleo al sector agropecuario, forestal y pesquero, 23.2 % al comercio y 17.6 % a los servicios comunales, sociales y personales.
Las diferencias por sexo y residencia
En El Salvador, la tasa de participación laboral de los hombres alcanzó 79.7 % en 2025, frente a 50.39 % entre las mujeres. En Honduras, los datos de 2026 muestran una brecha aún mayor: la participación masculina fue de 73.1 % y la femenina de 37.21 %. Además, la desocupación femenina hondureña llegó a 10.78 %, frente a 4.88 % entre los hombres.
La dimensión territorial también presenta contrastes. En Guatemala, la tasa de participación de la población rural alcanzó 61.86% en el primer trimestre de 2026, por debajo del 66.95 % de la zona urbana metropolitana. En Nicaragua, en cambio, la participación rural fue superior a la urbana en junio de ese año: 67.79 % frente a 62.08 %.
En República Dominicana, la participación laboral se elevó de 61.11 % en diciembre de 2020 a 66.79 % en junio de 2026. El empleo privado alcanzó aproximadamente 2.08 millones de personas en ese último período, mientras que el trabajo por cuenta propia reunió a 1.85 millones.
Estas cifras muestran la coexistencia de empleos asalariados y actividades independientes como componentes centrales del mercado laboral dominicano.