Por revistaeyn.com
Durante los últimos dos años, el "nearshoring" o relocalización de operaciones industriales se ha convertido en una de las palabras más repetidas en foros empresariales, análisis económicos y discursos institucionales.
Surge la pregunta si Guatemala está preparada para competir por esa inversión.
Guatemala ha mantenido un crecimiento del PIB cercano al 4 % anual, un ritmo moderado pero estable dentro del contexto regional. Esa estabilidad macroeconómica es un activo. Sin embargo, el crecimiento por sí solo no atrae inversión productiva. Lo que la atrae es infraestructura lista.
El nearshoring aterriza en parques industriales, en bodegas operativas, en nodos logísticos conectados a rutas estratégicas. Las empresas que reconfiguran sus cadenas de suministro no buscan promesas a cinco años; buscan metros disponibles hoy.
“Si Guatemala quiere consolidarse como hub regional, la conversación debe evolucionar. No basta con decir que tenemos tratados comerciales, ubicación geográfica favorable o ventana demográfica. La competitividad se mide en capacidad instalada y en la experiencia de quienes desarrollan esa infraestructura", señala Hugo Bosque, CEO de Nempresa.
En ese escenario, el sur metropolitano de Guatemala ha comenzado a jugar un rol determinante. Municipios como San Miguel Petapa combinan tres factores difíciles de replicar: alta densidad urbana - que significa talento disponible-, cercanía al consumo y conexión al corredor sur, una de las arterias logísticas más relevantes del país.
Además, el segmento industrial ha demostrado mayor resiliencia frente a otros tipos de activos inmobiliarios. En momentos de ajuste económico, la logística y la manufactura no desaparecen; se reconfiguran.
"En Nempresa hemos impulsado proyectos patrimoniales y a la venta, con unidades industriales desde 500 m² hasta soluciones built to suit que superan los 25.000 m², diseñadas para atender tanto a empresas nacionales como a corporaciones internacionales que buscan operaciones a la medida”, señala Bosque.
Desde esta perspectiva, el nearshoring en Guatemala no es una narrativa aspiracional. Es una oportunidad tangible que favorece a quienes anticipan infraestructura antes de que la demanda alcance su punto máximo.