Finanzas

Cooperativas: un modelo de negocio que impulsa a Centroamérica

Promueven esquemas financieros para pymes y emprendedores, revolucionan la producción agrícola e impactan positivamente en las exportaciones y economías locales.

2026-05-18

Por María José Núñez - Estrategia & Negocios

Bajo un sistema de gestión sostenible, basado en el bienestar de las personas, la innovación y la generación de valor compartido, la cooperativa Dos Pinos se ha consolidado como un ejemplo de modelo de la economía social costarricense, que inyecta alrededor de 500 millones de colones (US$1,1 millones) diarios en el pago de la leche producida en las fincas de sus asociados productores, generando encadenamientos productivos para más de70.000 familias.

En Guatemala, la cooperativa Chirrepeces una organización empresarial autónoma que promueve el desarrollo integral sostenible de sus asociados, que producen y comercializan el Te Chirrepeco, un producto 100% orgánico que combina tradición y naturaleza ,beneficiando a más de 350 productores de la zona Alta Verapaz.

En El Salvador, la Red de Cooperativas (FEDECACES) se ha convertido en el motor de las remesas e inclusión financiera,con 26 organizaciones afiliadas; mientras que, en Honduras, la Cooperativa de Ahorro y Crédito Elga Limitada ha sido identificada como una de las más grandes y económicamente sólidas de la economía hondureña, liderando el sistema en volumen de activos.

Estas organizaciones son una pincelada de las miles de cooperativas que impulsan y democratizan las economías centroamericanas. No solo movilizan recursos y encadenamientos entre pequeñas y medianas empresas, sino que aportan al Producto Interno Bruto (PIB) de sus países, a las exportaciones, a la generación de riqueza y oportunidades.

Y es que el sector cooperativo en Centroamérica ha sido un pilar esencial del crecimiento productivo y el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas, mostrando una tendencia de crecimiento sostenido y resiliencia, especialmente tras crisis globales. Así lo confirma el académico e investigador de la Universidad Estatal a Distancia, Federico Li Bonilla, especialista en Dirección Estratégica y Administración de Empresas con énfasis en Cooperativas, quien aseguró que el modelo ha evolucionado de un sistema de subsistencia a uno de alta competitividad empresarial.

En gran medida, las cooperativas se han convertido en pilar de la bancarización de Centroamérica, y en excelentes aliados financieros para pymes y emprendedores.

“Las cooperativas se han afianzado como el aliado principal de las Pymes a través de programas de financiamiento blando y asistencia técnica; y su desarrollo ha estado relacionado a la especialización productiva de cada nación, por ejemplo, en Costa Rica, la agroindustria, especialmente, lácteos y café, así como el ahorro y crédito y la electrificación, son los sectores predominantes; en Guatemala, el pilar fundamentales el sector de ahorro y crédito, seguido por la producción de hortalizas y café para exportación”, detalló el experto.

En Costa Rica, entidades como Coopenae han puesto en marcha fondos específicos de hasta 50 millones de colones (US$110.000) para las organizaciones de la economía social, permitiendo que emprendimientos que no califiquen en la banca comercial accedan a capital de trabajo.

Cooperativas: un modelo de negocio que impulsa a Centroamérica

Asimismo, añadió que en El Salvador son las cooperativas de ahorro y crédito federadas bajo la FEDECACES, que abarcan gran parte de la bancarización popular; y en Honduras, los sectores más dinámicos son la producción de café y los servicios financieros para el mundo rural.

DINAMIZADOR DE ECONOMÍAS

“Las cooperativas son el brazo exportador del pequeño productor. Estas organizaciones centroamericanas concentran más del 40% del volumen exportado bajo sellos de comercio justo en el sector agrícola, especialmente en café y azúcar; y aportan a las economías de manera masiva, pero deforma heterogénea”, aclaró Li Bonilla.

Se trata de “pequeños gigantes consorcios”, dado que están integrados por sujetos con capital escaso, que con su unión logran mover la aguja de la bancarización rural, garantizarla seguridad alimentaria, a través de su producción agrícola a gran escala, e impulsar a sectores como la electrificación, el de ahorro y crédito, a las pymes y el empleo femenino.

De acuerdo con Helmer Velásquez, presidente del consejo directivo del INACOP, el sector cooperativo guatemalteco ha dado un cambio en su composición, hoy han tomado mayor fuerza las organizaciones de ahorro y crédito, las cuales suman unas 600cooperativas, y las tradicionalmente agrícolas se han ubicado en segundo lugar con alrededor de 400; también hay sectores muy dinámicos como los de cardamomo, de café y los vinculadas a la generación eléctrica.

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“Los datos son contundentes sobre el aporte que tienen las cooperativas en la economía guatemalteca: aportamos cerca del14% del PIB, hace 15 años era del 7%. Generamos cerca del 10% del empleo nacional, para unas 700.000 personas; y calculamos que aportamos el 35% de las exportaciones, mientras que en 2010 nuestra participación era cercana al 18%”, reveló Velásquez.

Para Costa Rica, las cifras de aporte económico más recientes también son muy significativas, el movimiento agrupa a 594cooperativas y más de 887.000 personas ,representando cerca del 21% de la población nacional, además, el cooperativismo creció un 4,56% en 2025 y se estima que su aporte es del 10% del PIB.

De las 18 principales cooperativas de ahorro y crédito supervisadas por la Superintendencia General de Entidades Financieras(SUGEF) de Costa Rica, se reportaron ganancias por ¢31.683 millones(US$69,7 millones) en 2025, un 7,7% más que en 2024. Las cooperativas agroindustriales producen aproximadamente el36,7% del café en Costa Rica.

Tracy Correa Flores, gerente a.i. de Comunicación e Imagen de Instituto de Fomento Cooperativo (INFOCOOP) aclaró que en el sector financiero las cooperativas, a pesar de operar bajo estrictos marcos regulatorios mantienen una sólida gestión y cuentan con buenas calificaciones, lo que refleja su estabilidad.

“Diversos análisis han demostrado que los cantones con mayor presencia del modelo cooperativo tienden a registrar mejores índices de progreso social, lo que refleja su aporte no solo económico, sino también en la calidad de vida de las comunidades.

El sector cafetalero continúa ocupando un lugar estratégico, pero con enfoque diversificado, han evolucionado a procesos como el beneficiado, tostado y comercialización del grano”, dijo Correa.

Adicionalmente, un estudio desarrollado en Honduras, El Salvador y Guatemala por el Grupo Internacional de Investigación Cooperativa del Consejo de Desarrollo Cooperativo de Estados Unidos en el Exterior denominado “¿Qué diferencia hacen las cooperativas?”, evidenció que las cooperativas generan un alto impacto económico y social en estas naciones, de hecho, muestra que, en promedio, los miembros de estas organizaciones están mejor económicamente, tienen mayor capital social y son menos propensos a emprenderla migración.

Por ejemplo, en Honduras, el ingreso delos miembros de cooperativas es un 63%más alto que el de los no asociados, un 47%más alto en El Salvador y un 37% superior en Guatemala. Este criterio es especialmente marcado para las mujeres, pues en comparación con las no asociadas a una cooperativa, las que sí lo están, reciben un ingreso personal mensual un 72% más alto en Honduras, un 68% más en El Salvador y un23% en Guatemala.

TENDENCIAS DISRUPTIVASEN EL COOPERATIVISMO

El sector cooperativo centroamericano, no solo ha sido un motor del desarrollo económico, sino que ha sabido adaptarse a las necesidad desde el mercado. El Monitor Cooperativo Mundial 2025 identificó tres tendencias disruptivas, una de ellas es la digitalización total de los servicios financieros (Fintech cooperativo).

“El sector pasó de ofrecer productos básicos a diversificarse, convirtiéndose en una opción sólida frente a la banca tradicional. Incursionan en la modernización tecnológica para mejorar la inclusión financiera, sobre todo en Honduras, El Salvador, Guatemala y Costa Rica”, señaló Federico Li Bonilla.

Otra tendencia es la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza; así como implementación de mecanismos de economía circular en los procesos agroindustriales, dejando de ser solo sociales y convirtiéndose en empresas tecnológicamente avanzadas.

Tal es el caso de Guatemala, donde las transformaciones han sido sumamente significativas indicó Hélmer Velásquez, la modernización implica aspectos de calidad, pero también de tecnología, presentación de productos e incursión en nuevos nichos.

Tenemos a las cooperativas de textiles que han transformando sus diseños y la calidad de sus productos, ya no se trata del viejo negocio de las pequeñas artesanías, sino que participan incluso en pasarelas en New York; también vemos como afloran las generadoras de energía eléctrica y procesos de transformación vinculados al café, el cacao, la economía del cuidado y la transformación en las dinámicas financieras”, añadió.

Hay cooperativas impulsadas por jóvenes, enfocadas a potenciar el turismo, como en Petén y Atitlán en Guatemala; en Corcova doy Osa en Costa Rica o en el Geoparque Rio Coco de Nicaragua. De esta forma, se han consolidado como intermediarias de créditos, creadoras de fondos específicos, fuertes competidoras en el mundo de las finanzas y los seguros, generadoras de patrimonios, capital y empleo.

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