Finanzas

Fitch mantiene a Guatemala en BB+: qué falta para alcanzar grado de inversión

Fitch Ratings confirmó la nota soberana de Guatemala en BB+ con perspectiva estable. El crecimiento, la baja deuda y las reservas internacionales sostienen la evaluación, pero la débil ejecución presupuestaria, los problemas de gobernabilidad y el bajo ingreso por habitante mantienen al país fuera del grado de inversión.

2026-09-12

Por: Revistaeyn.com

Guatemala vuelve a quedar frente a una frontera que conoce bien: sus indicadores macroeconómicos la acercan al grado de inversión, pero sus debilidades institucionales le impiden cruzarlo.

Fitch Ratings confirmó el 11 de septiembre la calificación de largo plazo del país en moneda local y extranjera en BB+, con perspectiva estable. La nota se encuentra un escalón por debajo de BBB-, el primer nivel considerado grado de inversión dentro de la escala de la agencia.

La decisión reconoce una combinación poco frecuente entre los países con una calificación similar: crecimiento económico cercano al 4%, deuda pública reducida, déficits fiscales contenidos, superávit de cuenta corriente y una acumulación relevante de reservas internacionales.

Pero Fitch también deja una advertencia: la prudencia macroeconómica ya no es suficiente. Para ascender, Guatemala necesita convertir su estabilidad en inversión, infraestructura, mayor productividad e instituciones capaces de ejecutar las políticas aprobadas.

Una economía que mantiene el ritmo

La calificadora estima que el producto interno bruto (PIB) crecerá un 4,1% en 2026, después de expandirse un 4,3% en 2025. Para el mediano plazo proyecta un avance cercano al 4% anual.

El índice mensual de actividad económica registró un crecimiento interanual del 4,4% hasta julio. Entre los sectores que impulsan la expansión aparecen la construcción, el comercio y reparación de vehículos, y los servicios financieros.

El principal motor continúa siendo el consumo privado, respaldado por el flujo de remesas familiares.

Fitch calcula que las remesas alcanzaron un récord equivalente al 20,7% del PIB en 2025. Su crecimiento se moderó durante 2026, pero todavía aumentaba un 5,4% interanual hasta agosto.

Esa dependencia también representa un riesgo. Un endurecimiento de la política migratoria estadounidense, mayores deportaciones o una desaceleración de la economía de Estados Unidos podrían reducir el flujo que sostiene buena parte del consumo guatemalteco.

A ello se agregan dos choques durante este año: el encarecimiento de la energía por el conflicto con Irán y los efectos climáticos de El Niño.

Deuda baja y amplias reservas

Las finanzas públicas constituyen una de las principales fortalezas del perfil crediticio de Guatemala.

Fitch proyecta que la deuda consolidada del Gobierno se mantendrá alrededor del 24,6% del PIB en 2026, muy por debajo de la mediana del 52,1% registrada entre los países calificados en la categoría BB.

También anticipa un déficit del Gobierno central equivalente al 2,6% del PIB este año y del 2,8% en 2027. Ambos porcentajes son inferiores a los previstos originalmente en los presupuestos, principalmente por las persistentes dificultades para ejecutar el gasto.

En el frente externo, las reservas internacionales alcanzaron aproximadamente US$34.000 millones a comienzos de septiembre. Ese monto permite cubrir cerca de nueve meses de pagos externos corrientes, frente a una mediana de cinco meses para países con una calificación comparable.

Fitch prevé que el superávit de cuenta corriente disminuya del 4,4% del PIB en 2025 al 3,4% en 2026, debido a la moderación de las remesas y al aumento de la factura petrolera. Aun así, considera que la posición externa continúa proporcionando una defensa significativa frente a choques internacionales.

Los subsidios no alterarían el déficit

El informe incorpora el costo de las medidas utilizadas para contener el aumento de los combustibles, un problema que en los últimos días derivó en bloqueos de carreteras y enfrentamientos.

Según Fitch, los subsidios temporales aprobados durante 2026 representan alrededor del 0,45% del PIB, incluido el nuevo mecanismo introducido en septiembre.

La agencia señala que las autoridades esperan financiarlos mediante reasignaciones presupuestarias, sin ampliar el déficit. Este detalle resulta importante: una respuesta socialmente necesaria ante el choque petrolero no implicaría, por ahora, un deterioro adicional de las cuentas públicas.

Sin embargo, un período prolongado de precios energéticos elevados podría aumentar el costo del mecanismo y obligar al Gobierno a decidir entre extender los apoyos, reducir otros gastos o aceptar una mayor presión fiscal.

La inflación, que había descendido hasta el 1% en enero, subió al 3,2% en abril por el choque petrolero. Los primeros subsidios ayudaron a moderarla hasta el 2,3% en junio, pero, una vez finalizada su vigencia, volvió a aumentar y llegó al 3,4% en agosto.

Guatemala despeja carreteras, pero la crisis por el precio de los combustibles sigue abierta

Fitch espera que el Banco de Guatemala mantenga una política cautelosa. La tasa monetaria se encuentra en el 3,5 %, después de cuatro reducciones de 25 puntos básicos aplicadas desde agosto de 2025.

La paradoja de la baja ejecución

La prudencia fiscal fortalece la calificación, pero parte del buen resultado obedece a una debilidad estructural: el Estado no consigue ejecutar todo lo que presupuesta.

Fitch observa que la ejecución en casi todos los ministerios se encuentra muy por debajo de los niveles habituales en un año previo a elecciones. Esto ayuda a contener el déficit, pero evidencia limitaciones institucionales para transformar los recursos públicos en carreteras, hospitales, escuelas y otros proyectos necesarios.

La administración de Bernardo Arévalo logró avanzar durante el último año con leyes de competencia, alianzas público-privadas, infraestructura prioritaria, contratación gubernamental y prevención del lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.

También consiguió establecer alianzas estratégicas para proyectos de infraestructura. La calificadora reconoce estos progresos, aunque advierte que el Gobierno ha encontrado dificultades para impulsar obras de gran escala.

Esta es la paradoja que atraviesa la evaluación: Guatemala dispone de margen fiscal para invertir más, pero carece todavía de suficiente capacidad institucional para hacerlo con rapidez y eficiencia.

La barrera es institucional

Fitch sitúa a Guatemala en el percentil 29 de los indicadores de gobernanza del Banco Mundial. La medición refleja debilidades en la participación política, la capacidad institucional, la aplicación del Estado de derecho y el control de la corrupción.

El bajo PIB por habitante también limita la calificación. Aunque la economía crece de forma estable, el avance todavía no se traduce en una convergencia suficientemente rápida del ingreso con países de mejor nota crediticia.

La agencia identifica tres condiciones que podrían abrir la puerta a una mejora:

1) Mayor gobernabilidad y reducción del riesgo político.

2) Ejecución de reformas que impulsen el crecimiento y avances concretos en infraestructura.

3) Mejores perspectivas de inversión y crecimiento del ingreso por habitante, junto con la continuidad de una política fiscal prudente.

En sentido contrario, Fitch advierte que una desaceleración económica significativa, el deterioro estructural de las finanzas públicas o una caída de la recaudación podrían provocar una rebaja.

También menciona expresamente como riesgo una nueva etapa de inestabilidad social o bloqueo político que afecte el desempeño económico, la aprobación de presupuestos o la capacidad de financiamiento del Gobierno. La advertencia adquiere especial relevancia después de las protestas y bloqueos originados por el precio de los combustibles.

Las elecciones de 2027 entran en el radar

Guatemala celebrará elecciones presidenciales y legislativas en 2027. Arévalo no puede aspirar a la reelección, por disposición constitucional.

Fitch no espera que el resultado modifique sustancialmente la orientación macroeconómica, debido a la continuidad que el país ha mostrado históricamente en sus políticas fiscal y monetaria.

El proceso sí podría incidir sobre la agenda anticorrupción, la gobernabilidad y la ejecución de los grandes proyectos de inversión. Allí estará una parte relevante de la evaluación futura.

La perspectiva estable indica que Fitch no anticipa un cambio inmediato en la nota. No significa, sin embargo, que el ascenso al grado de inversión esté asegurado.

Guatemala ya demostró que puede conservar la estabilidad fiscal y monetaria. El siguiente escalón exige algo más complejo: que esa estabilidad se convierta en capacidad de gobierno, infraestructura y mejores condiciones económicas para su población.

La distancia hasta el grado de inversión es de un solo peldaño en la escala crediticia. En términos institucionales, todavía puede ser considerable.

Con información de Fitch Ratings y Agencia Guatemalteca de Noticias.

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