Tecnología & Cultura Digital

¿Puede la tecnología cerrar la brecha del empleo juvenil?

Un estudio del Banco Mundial señala que la tecnología puede conectar talento y empleo, pero advierte que sin políticas públicas adecuadas también puede ampliar las brechas sociales

2026-03-10

Por: revistaeyn.com

En muchos países en desarrollo, el problema del empleo juvenil no es solo la falta de puestos de trabajo. También es la falta de conexión entre quienes buscan empleo y quienes lo ofrecen.

Redes débiles, barreras geográficas y escasa información crean lo que los economistas llaman “fricciones del mercado laboral”, obstáculos invisibles que impiden que el talento llegue a las oportunidades.

Un análisis reciente de investigadores del Banco MundialChristian Meyer, Celina Proffen, Sonia Madhvani y Alicia Marguerie— plantea que las soluciones digitales pueden convertirse en una herramienta clave para construir mercados laborales más inclusivos, especialmente para los jóvenes que carecen de redes de contacto.

El desafío es enorme. Según el estudio, uno de cada cinco jóvenes en el mundo no estudia, no trabaja ni recibe formación, el grupo conocido como “ninis”. En muchos países de ingresos bajos y medianos, además, los servicios públicos de empleo son limitados o inexistentes.

“Las plataformas digitales de empleo están reconfigurando la manera en que las personas encuentran trabajo”, señalan los investigadores, al destacar que estas herramientas permiten reunir miles de vacantes en un solo lugar y utilizar algoritmos para conectar habilidades con oportunidades.

La promesa digital: conectar talento con oportunidades

Las plataformas digitales de empleo ya están mostrando resultados en distintas regiones del mundo.

En Etiopía, por ejemplo, la plataforma HaHuJobs logró mejorar significativamente las tasas de búsqueda de empleo al concentrar en un solo sistema información que antes estaba dispersa en múltiples fuentes.

En Sudáfrica, el programa SAYouth, impulsado por la ONG Harambee Youth Employment Accelerator, ofrece servicios digitales de empleo a más de 4,2 millones de jóvenes, convirtiéndose en uno de los mayores ecosistemas laborales digitales del continente.

El estudio también muestra cómo la inteligencia artificial está comenzando a transformar el mercado laboral. En Suecia, una herramienta de IA analiza el comportamiento de los usuarios en las plataformas de empleo —como su historial de clics— para recomendar oportunidades laborales personalizadas. El resultado: más probabilidades de conseguir empleo en un plazo de seis meses.

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Otras soluciones se enfocan en ayudar a los jóvenes a mostrar mejor sus habilidades, especialmente cuando no cuentan con experiencia laboral formal.

En África oriental, la plataforma Fuzu integra microcursos de capacitación —desde preparación para entrevistas hasta alfabetización digital— dentro del proceso de búsqueda de empleo. Mientras tanto, en Bangladesh, Shomvob utiliza inteligencia artificial para generar currículums a partir de información básica, facilitando que los jóvenes compitan en el mercado laboral.

La advertencia: la tecnología también puede ampliar las brechas

Sin embargo, los autores advierten que la digitalización no es automáticamente inclusiva.

En muchos países en desarrollo persisten brechas tecnológicas significativas. Por ejemplo, las mujeres tienen un 7 % menos de probabilidades de poseer un teléfono móvil y un 19 % menos de tener acceso a internet móvil.

¿Puede la tecnología cerrar la brecha del empleo juvenil?

Esto significa que los servicios laborales basados exclusivamente en tecnología podrían terminar excluyendo a quienes ya enfrentan mayores barreras de acceso al empleo.

Otro riesgo es el sesgo algorítmico. El estudio recuerda el caso de una herramienta de contratación desarrollada por Amazon que terminó penalizando currículums de mujeres porque el algoritmo había sido entrenado con datos históricos dominados por perfiles masculinos.

“La tecnología es tan buena como los datos que la sustentan y las personas que la monitorean”, advierten los investigadores.

Qué se necesita para que la inclusión digital funcione

El estudio identifica varios elementos clave para que las plataformas digitales realmente contribuyan a mercados laborales más inclusivos.

El primero es la transparencia en el uso de los datos. Los gobiernos deben garantizar que los usuarios comprendan cómo se utilizan sus datos personales y que existan mecanismos claros de supervisión.

El segundo es adaptar la tecnología a la realidad de los usuarios. En Sudáfrica, por ejemplo, la integración de la plataforma SAYouth con WhatsApp funcionó porque esa aplicación ya forma parte del ecosistema cotidiano de los jóvenes.

En Ghana, la iniciativa Text4Jobs adopta una estrategia aún más simple: envía información sobre vacantes a través de mensajes de texto, sin necesidad de teléfonos inteligentes.

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El tercer elemento es reconocer habilidades que tradicionalmente no aparecen en los currículums. Muchas competencias —como la gestión del presupuesto familiar o la organización de responsabilidades domésticas— pueden traducirse en habilidades valoradas por los empleadores si existen sistemas adecuados de certificación.

Finalmente, los investigadores destacan la importancia de integrar las plataformas privadas, los servicios públicos de empleo y las organizaciones sociales. Cuando los sistemas comparten información, las probabilidades de que los solicitantes encuentren trabajo aumentan de forma significativa.

Una oportunidad para Centroamérica

Para regiones como Centroamérica, donde el empleo juvenil y la informalidad siguen siendo desafíos estructurales, el potencial de estas soluciones digitales es especialmente relevante.

Las plataformas de empleo pueden reducir las barreras geográficas, ampliar el acceso a oportunidades y mejorar la visibilidad de habilidades que tradicionalmente quedan fuera del mercado formal.

Pero la lección del estudio es clara: la tecnología por sí sola no resolverá el problema.

“Cuando se diseñan considerando la inclusión y se integran en los sistemas públicos, las herramientas digitales pueden generar oportunidades a gran escala”, concluyen los autores.

El reto ahora, añaden, es implementar estas innovaciones con disciplina institucional, salvaguardas éticas y un diseño centrado en las personas, para que la revolución digital en el empleo no cree nuevas brechas, sino que abra puertas a millones de jóvenes.

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