Por revistaeyn.com
Las personas no disfrutan que las tomen desprevenidas. Incluso los profesionales más experimentados me preguntan con frecuencia: “¿Qué hago cuando me ponen contra la pared?”. Les preocupa divagar, responder con evasivas o ponerse a la defensiva.
Como experta en psicología laboral y coach ejecutivo, Melody Wilding ha pasado los últimos 15 años enseñando a líderes de empresas como Google y Amazon a comunicarse mejor.
"De repente todas las miradas están sobre ti y tienes que pensar rápido. Si te bloqueas, corres el riesgo de dar la impresión de que estás desorganizado o poco preparado. Pero si mantienes la calma, demuestras que puedes pensar con claridad bajo presión, lo cual es un elemento clave de la presencia ejecutiva", dice Wilding.
1. Hablar desde su área específica
El instinto podría desviar la pregunta (“Probablemente no soy la mejor persona para comentar”) o suavizar la respuesta con advertencias (“Bueno, realmente no sé sobre otros departamentos, pero creo que quizá por lo que he escuchado...”). Ninguna de esas opciones genera confianza.
En lugar de eso, Wilding aconseja definir claramente los límites de lo que sí sabe desde la perspectiva de su rol, su experiencia previa o la información a la que tiene acceso. Esto suena mucho más autoritario y permite aportar de forma significativa sin exagerar su conocimiento.
Podría decir:
“Desde la perspectiva del diseño gráfico, puedo decir que...”“Basado en las tres implementaciones de producto en las que he participado...”“Tengo visibilidad directa de nuestras conversaciones con el cliente [X], así que puedo comentar que...”
2. Ganar tiempo aclarando
Cuando le toman por sorpresa, hacer una pregunta de vuelta puede ser una estrategia poderosa. No solo da un momento para ordenar ideas, sino que también puede proporcionar información concreta para estructurar su respuesta.
Formular su pregunta con un tono curioso también demuestra que es alguien que escucha con atención y piensa antes de hablar.
Podría decir:
“¿Podrías explicar un poco más qué es lo que te preocupa específicamente?”“¿Qué parte de esto sería más útil analizar?”“¿Por qué este tema es especialmente importante ahora?”
3. Aborda la necesidad de fondo
Los mejores comunicadores entienden que la mayoría de las preguntas en realidad son solicitudes de una de tres cosas: tranquilidad (“¿Esto está bajo control?”), orientación (“¿Cómo debería interpretar esto?”) o acción (“¿Qué tengo que hacer?”).
Por ejemplo, cuando el jefe de operaciones pregunta por las proyecciones, no está buscando cada supuesto de su modelo financiero. Quiere saber si necesita preparar a su jefe para malas noticias.
Intente identificar esa necesidad de fondo y abórdala en tu respuesta.
Podría decir:
“Vamos en camino de cumplir nuestras metas de este mes. Les avisaré si algo cambia.”“Tal como lo veo, tenemos dos opciones: [X] y [Y]. Recomiendo [X].”“El lanzamiento es el lunes, así que su equipo puede empezar a planificar en función de eso.”
4. Haga que ‘te responderé después’ suene más sólido
A veces no tiene la respuesta en el momento, y eso está bien. La clave es mostrar cómo el retraso beneficia a la otra persona, no que refleja una falta de conocimiento o que estás improvisando.
Podría decir:
“Déjame revisar los datos para no responder solo de memoria. Mereces cifras precisas.”“Quiero asegurarme de darte una respuesta completa. Dame hasta el viernes.”“Una reacción rápida no le haría justicia a este tema. Podemos darte una estrategia mucho mejor si tenemos un día para pensarlo.”
"Pensar con rapidez se está volviendo más importante que nunca. Después de todo, cualquiera puede sonar relativamente elocuente en un correo electrónico usando inteligencia artificial. Justo o no, cada vez más las personas juzgarán tus capacidades por cómo respondes en momentos no preparados", señala Wilding.