Por revistaeyn.com
Detectar oportunidades a tiempo y advertir riesgos antes de que se materialicen en el mundo empresarial es casi un arte. Pero, para Eric Becker, cofundador y copresidente de Cresset Capital, ese talento no florece si quienes aspiran a liderar caen en dos fallas comunes: ignorar su intuición y evitar conversaciones incómodas.
Becker, quien ha participado en la creación o financiamiento de más de un centenar de compañías y administra junto a su firma más de US$70.000 millones en activos, acaba de publicar The Long Game: A Playbook of the World’s Most Enduring Companies. Desde esa experiencia, afirma que el liderazgo sólido requiere tanto valentía personal como disposición para desafiar el consenso cuando algo no huele bien.
El ejecutivo explica que trabajar de forma colaborativa es clave para que cualquier organización prospere. Sin embargo, esa misma cultura de cooperación puede volverse un obstáculo cuando se necesita señalar un error o cuestionar decisiones que podrían derivar en problemas mayores.
“Tenemos que aprender a escuchar más a nuestro instinto. Pero eso no basta: también debemos ejercitar el músculo de las conversaciones difíciles”, comentó.
Confiar en las corazonadas —especialmente cuando se sustentan en datos, análisis y múltiples puntos de vista— es una habilidad que se desarrolla con el tiempo. Y, aunque resulte intimidante para quienes recién comienzan una carrera o emprenden por primera vez, Becker insiste en que esa voz interior es, con frecuencia, el primer aviso de que algo no está marchando como debería.
Cuando esa señal interna aparece, callarla puede salir caro. El ejecutivo sostiene que un buen líder debe asumir que, si nadie más levanta la mano, le corresponde a él hacerlo. “Alguien tiene que decirlo. Y, si aspiras a liderar, al final del día debes sentirte responsable de ser la persona que habla”, enfatizó.
Esa postura coincide con la visión de reconocidos expertos en comunicación y liderazgo. Brené Brown, autora de bestsellers y académica de la Universidad de Houston, asegura que los líderes eficaces son aquellos capaces de tolerar la incomodidad emocional que surge al decir lo que otros prefieren omitir.
Del mismo modo, el conferencista Simon Sinek sostiene que las conversaciones tensas no solo son inevitables, sino vitales para el progreso de cualquier equipo.
Sinek recomienda iniciar estos diálogos con total franqueza, para evitar sobresaltos y reducir defensas. “Hace poco tuve una plática difícil con un amigo y empecé diciendo: ‘Necesito tener una conversación incómoda contigo’. Nombrar lo que viene permite que la otra persona respire y se prepare”, explicó.
Para Becker, esa combinación de intuición y valentía comunicacional marca la diferencia entre quienes se quedan a mitad de camino y quienes alcanzan un liderazgo real y duradero.
Con información de CNBC